sábado, 6 de junio de 2009

George Lincoln Rockwell (9 de marzo de 1918-25 de agosto de 1967)

Para la mayor parte de los lectores de fuera de los Estados Unidos, la figura de George Lincoln Rockwell es desconocida, su pensamiento y obras son un enigma.


De no ser por los nuevos medios tecnológicos como Internet o la televisión por satélite, nada sabríamos de esta figura fundamental de la política norteamericana de la segunda mitad del siglo XX y cuyo legado se proyecta en el siglo XXI, creciendo día a día para pesadilla de sus mortales asesinos.

Este desconocimiento es resultado de la feroz campaña desinformativa de los medios de comunicación, controlados por sus enemigos. ¿Por qué? Sencillamente porque era peligroso para aquellos que lo asesinaron en 1967. Primero, el silencio, y si no es posible, la calumnia. Con Rockwell sólo vale lo primero.

Su gran valor

Si podemos destacar una característica fundamental es su extraordinario valor personal: sabemos que se presentó en un mitin programado en el Central Park de New York, aun cuando le estaba esperando una muchedumbre de miles de
judíos enfurecidos. De pronto, cuando todo el mundo daba por supuesto que no se presentaría, se abrió camino uniformado y con la esvástica en el brazo, rodeado de las masas histéricas blandiendo palos y piedras. Lincoln Rockwell forma parte también de un hecho insólito en el universo de “extrema derecha” mundial. Recogió el testigo de su padre espiritual el filósofo Francis Parker Yockey y lo entregó al Doctor William Pierce, líder de la “National Alliance”. Esa continuidad de personalidades de primera categoría no tiene paralelismo en ningún país.

El Comandante nació el 9 de marzo de 1918, en Bloomington, Illinois y murió asesinado el 25 de agosto de 1967, a los 49 años. En el colmo del esperpento político, se dice que su asesino fue sólo un seguidor de su propio partido descontento con su política racial... y no un provocador
comunista infiltrado.

Fundó el Partido Nacionalsocialista Americano en 1959, se presentó a las elecciones a Gobernador de Virginia en 1965, planeaba ser presidente en 1972 (a los 54).
Héroe de guerra.
Autor de un libro tan esencial como “
White Power”, y otro como “This time the world”, que hoy se pueden encontrar en Internet (en inglés) y de numerosos artículos. En el encabezamiento hemos elegido una frase de su llamada “Profecía”.

La figura de Rockwell es de una importancia capital para comprender el cambio experimentado en los Estados Unidos tras la
Segunda Guerra Mundial: gran admirador de Adolf Hitler, y fiel seguidor de su axioma sobre la inmutabilidad de los principios y la adaptación de las tácticas a las circunstancias, pero también porque con él se aunaron dos tendencias dentro de las fuerzas radicales: el cristianismo extremista y el nacionalsocialismo.

White Power e Identidad Cristiana

Se enfrentó decididamente a la política gubernamental de los derechos civiles para los negros. Su figura era muy incómoda y empezaba a ser conocido en todos los Estados Unidos. Su reformulación del racismo blanco como orgullo y espíritu combativo supuso un cambio importante en el
racismo “sociológico” de amplios sectores norteamericanos.

Se dio cuenta de que el
cristianismo tenía una fuerza tremenda en los Estados Unidos, y que una lucha contra los judíos desde el terreno meramente político no triunfaría. Recogiendo la tradición milenaria antijudía del Cristianismo (San Juan Crisóstomo, Lutero, Ulrich Megerle). Así tendió la mano explícitamente a la Identidad Cristiana, grupo religioso protestante fuertemente antijudío y nacionalista. Quizá el ejemplo más conocido sea el Pastor Richard Butler y la Iglesia de las Naciones Arias.

En 1964 se reunió con Wesley Swift, líder de la
Iglesia de la Identidad Cristiana. En 1965 designó a Ralph Forbes como el primer pastor de la Iglesia de la Identidad (claramente ya cristiana y nacionalsocialista). Forbes era el jefe de la Sección Oeste del Partido Nazi Americano.

World Union of National Socialist (WUNS)

En 1962, Rockwell se trasladó a
Inglaterra para acudir a una reunión de líderes nacionalsocialistas de todo el mundo. En Cotswold, Rockwell y Colin Jordan sellaron las bases del WUNS. Los famosos “Acuerdos de Cotswold”, que en resumen, crearían: “un aparato político internacional, monolítico y eficiente, para combatir y posteriormente destruir el Aparato Internacional Judío, Comunista y Sionista de traición y subversión”.

En 1963, WUNS tenía secciones en
Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Chile, Argentina, Uruguay, Suecia, Islandia y Japón.

Hoy día, el WUNS continúa su actividad bajo la dirección de
Matt Koehl con el nombre de “The New Order”.

En cuanto al supuesto Holocausto, Rockwell sabía que el llamado
Holocausto era el principal impedimento para el resurgimiento del Nacionalsocialismo. Y se dedicó a decir en público, en los años 60, que el Holocausto judío nunca existió. Él había luchado en la Segunda Guerra Mundial como buen patriota norteamericano y no le perdonó nunca a su gobierno el que lo engañara para destruir la Alemania nacionalsocialista.

Décadas después de su asesinato, el legado de Rockell no sólo sigue presente sino que aumenta su influencia en los Estados Unidos. George Lincoln Rockwell señaló el camino a seguir en el futuro por los movimientos y militantes nacionalsocialistas: combinar la acción radical y franca, con otra más sosegada y reflexiva que dañe al enemigo en sus puntos débiles. Aunar las fuerzas políticas y religiosas para forjar un hombre nuevo, que no tema los zarpazos de la Bestia.

Lo que intentaron matar fue la visión global que fue logrando Rockwell con el paso de los años: un movimiento capaz de aglutinar a millones de personas, utilizando a un tiempo el extremismo más radical y técnicas de captación de masas. Su “osadía” de anunciar su candidatura a las presidenciales de 1972, selló su suerte.

In HOC SIGNO VINCES, por George Lincoln Rockwell

El éxito duradero en cualquier logro es siempre el fruto del esfuerzo humano, nunca es el resultado de la suerte ciega. El logro de un objetivo evidentemente definido, como por ejemplo caminar del punto "X" al punto "Y", o construir una casa, o una organización, empresa, es siempre el producto de tres cosas:

(1) la habilidad intelectual de percibir el problema involucrado, los obstáculos para resolver el problema y la forma de superar dichos obstáculos.

(2) la voluntad y determinación para llegar al objetivo deseado sin importar las dificultades.

(3) Un plan de lucha concebido por la mente y determinado por la voluntad junto a los medios físicos, la fuerza, y el valor de hacer cumplir y llevar el plan hasta las últimas consecuencias.

Sin ninguno de estos tres elementos, el fracaso será el resultado predecible.

Un hombre que sea demasiado estúpido para comprender estos factores involucrados al tratar de caminar del punto "X" al punto "Y" de punto, tomara un sendero hacia una selva infestada de serpientes, carnívoros peligrosos y fiebre, y quién deje de armarse con armas y mapas, medicina y otro equipo nunca llegarán al punto "Y" sin importar su determinación o sus músculos. Otro hombre que intente el mismo viaje, aunque percibe los peligros evidentes y se prepara para enfrentarse a ellos, y aunque sea muy de músculo, no podrá llegar al punto "Y" si es pusilánime y débil de voluntad, no perseverara en la pelea y no usara su fuerza ni el poder necesario para aplastar y destruir los ejércitos que se le opongan despiadadamente. Y un tercer hombre que tenga el intelecto de percibir los peligros y prepararse para ellos, y la voluntad y la determinación de luchar contra ellos completamente, incluso con el mayor heroísmo, pero quien está débil de cuerpo y tan físicamente débil que no puede cumplir los mandatos de su mente sucumbirá a sus adversarios más fuertes.

Este es el ejemplo de las luchas individuales de los Hombres y de las Civilizaciones Docenas de fenomenales civilizaciones han fallecido debido al fracaso en uno o más de estos tres elementos necesarios descritos para la pelea por la supervivencia.

Las sociedades salvajes fallecen generalmente, no tanto por la carencia de voluntad vigorosa o carencia de fuerza física, sino por la incapacidad de percibir la situación verdadera. Ahogándose en la superstición y tropezando en la oscuridad de la ignorancia contra las fuerzas físicas de las ocurrencias, de las catástrofes y de las enfermedades naturales violentas que los abruman, cosas que las sociedades civilizadas han aprendido superar.

Por otro lado, las grandes civilizaciones, con todos sus logros intelectuales y científicos, fallecen más a menudo debido a la pérdida de la voluntad, gracias al confort y la comodidad pierden su virilidad inicial al desaparecer las condiciones despiadadas naturales que le exigían la lucha por la supervivencia. Las personas se hacen "humanitarias", egoístas, y blandas. Se vuelven físicamente débiles y delegan su defensa en ejércitos pagados y policías. Lo combatividad, el honor, la abnegación y el heroísmo de sus antepasados ceden paso al facilismo, el pacifismo, la cobardía y el lujo y disfrazan esto con el nombre de "Humanitarismo".

Cuando una civilización llega a este punto de decadencia, solamente un acontecimiento histórico muy infrecuente y violento puede interrumpir el proceso de descomposición final de la sociedad. Hoy día la decadencia crece más y más siendo ya más evidente. Solamente cuando la sociedad moribunda guarda todavía algo de vida en su interior – esa energía puede producir a un gigante espiritual, un Héroe que logre un salto hacia atrás de vuelta al divino heroísmo de sus ancestros y causar un shock que puede remontar o detener la entropía, solo las sociedades débiles anhelan la “paz” que en realidad es el preámbulo de la muerte.

La Civilización Blanca Occidental, pasó el punto histórico de no retorno en su decadencia durante el siglo XIX, como fue advertido por Oswald Spengler, y Stuart Chamberlain y otros estudiosos. Sin la llegada increíble y milagrosa de Adolf Hitler en el último momento posible, el único camino soportable para un hombre inteligente y perspicaz, y susceptible rodeado de una civilización repugnante y signada por el suicidio habría sido el disfrute resignado de los placeres terrenos momentáneos como evasión de la realidad humana – en una Civilización judaizada que rápidamente se hunde en el atraso en nombre del “humanismo”.

Pero la aparición en la Historia de Adolf Hitler es prueba de que todavía queda alguna chispa suficiente de vigor abnegado y creativo en la Civilización Blanca, Occidental para por lo menos permitir, quizás, otros mil años de supervivencia al hombre blanco. Esta chispa infinitamente preciada se quedará justo ahí, sin embargo, se apagará rápidamente en la oscuridad, debido a la miopía y al egoísmo de la Humanidad actual que es incapaz de apreciar el ingenio y sacrificio de Hitler, ya que esta Humanidad es demasiado egoísta, cobarde, y miope para aprender las lecciones de la Historia antes de que sea demasiado tarde, pero siempre alguien puede avivar la chispa que Hitler nos lego en la llama ardiente de la civilización creativa fundado por nuestros valientes antepasados.

Hasta ahora, el castigo terrible de la decadencia fue postergado gracias a la intervención de Adolf Hitler en la Historia cuando sus héroes y ejércitos lucharon por la civilización contra las hordas de la decadencia y la destrucción al servicio del Judaísmo, muchos quedaron turbados y aterrorizados, incluso aquellos capaces ver y comprender el peligro para la humanidad, y que saben que la manera de conjurarlos es a través del nacional-socialismo de Adolfo Hitler, son tan lastimosamente cómodos y apegados a los material que no son capaces de tomar entre sus manos la chispa del NS y avivarla y mantenerla con su aliento.

La Humanidad aria, blanca está al borde del precipicio, de la oscuridad y el olvido. Desparramado sobre los peñascos en la negrura eterna, yacen los huesos de todos los “intelectualoides pacifistas” de las pasadas civilizaciones pomposas que nunca imaginaron su muerte, pues estaban embelesados y confiados por el confort y la magnificencia de su imperios. Era impensable para ellos creer que el Humanismo y el pacifismo eran el germen de su destrucción y que solo la voluntad guerrera podía revertir la entropía. Eran demasiado flojos y egoístas, avaros y cobardes para prestar atención a los pocos profetas que advertían el peligro, por el contrario fueron quemados, crucificados, apedreados, dados como comida a los leones u obligados a beber la cicuta.

Si dentro de mil años hay seres capaces de estudiar la Historia actual, se maravillaran de la negativa e incredulidad terca del Hombre blanco de usar su creatividad, conocimientos y capacidad abrumadora en provecho propio bajo la guía providencial de Hitler, prefiriendo antes trabajar para una pandilla diminuta de judíos arrogantes, mentirosos, física y patológicamente débiles y cobardes que los conducen astutamente hacia la esclavitud y la extinción.

Nuestros problemas no son exclusivamente los problemas de los "Estadounidenses" los "Británicos", "Franceses", "Alemanes" o los "Afrikaners" - sino los problemas de todos los hombres blancos y su supervivencia.

En nombre de la razón más elemental, cual es la diferencia en que Bartolomé Buckingham haya nacido cerca del Tamesis, Hans Schmidt cerca del Rhin, Pierre Dubois cerca del Sena, Olafson en Estocolmo, Eric Erasmo en Durban, Joe Doaks en Podunk, Ohio o John Smith en Auckland, Nueva Zelanda se comparaba a la pregunta de "Serán menos Bartolomé, Hanses, Pierres, Pers, Erics, Joes o Johns por haber nacido en tal lugar geográfico? Acaso no todos ellos pertenecen al mismo tronco racial indoeuropeo?

Nuestro planeta esta inundado de criaturas de color que nos superan en proporción de 20 a 1 - y en todas nuestras naciones estos seres, se consideran con los mismos derechos que uno, tienen derecho al voto y a decidir sobre nuestra forma de vida o limitar nuestra libertad de expresión, viven a expensas de nuestros impuestos, nuestras vidas y nuestro honor. Estas son las nociones de “nacionalismo” y democracia que una vez yo, Lincoln Rockwell, defendí y valoré y por la que muchos americanos blancos dejaron su vida en alguna sucia zanja en la selva en algún lugar remoto del mundo.

¿Vale la pena ser leal y morir por unos infrahumanos miserables y malagradecidos? ¿De que sirvió masacrar a millones y millones de nuestros mejores hermanos raciales en beneficio de la Plutocracia judía? ¿Por qué dejamos que los judíos de Hollywood nos laven el cerebro para que odiemos a los alemanes?

¿A que trozo de geografía debo ser leal, y para quien debo matar o por quien debo ofrecer yo mi vida? ¿Mi lealtad para con este trozo de geografía se detiene en la frontera canadiense?
¿Es al “american way of life” a quien debo ser leal y por el que debo ir a la guerra contra hombres, mujeres y niños alemanes? Cuando reviso lo que ellos quieren decir con "Americanismo", descubro que consiste principalmente en dejar dócilmente que sea la dirección judía la que dirija nuestra cultura, gobierno, religión, espectáculos, e incluso mi vida sexual. Todo esto es realmente una tontería.

¡Lo único a lo que puedo ser leal en verdad sin importarme cualquier condena - la única lealtad que para mi tiene sentido - es la lealtad racial, y por tanto cultural con mis semejantes, no importa dónde hayan nacido! Cuando esa lealtad es amenazada o mis semejantes son puestos en peligro, es monstruoso y vil no apoyarlos o decir que ellos no son de los nuestros solo porque viven al otro lado de las líneas geográficas imaginarias, una pandilla de Judíos ápatridas azuzan a las naciones blancas para que se destrocen entre si, nosotros los hombres blancos debemos rehusar de matarnos, odiarnos o bombardearnos hasta las cenizas simplemente porque somos "Rivales de comercio" o porque hay que defender la "Democracia estadounidense" o el "Imperio Británico" o cualquier otra excusa.

Soy un hombre blanco, y me considero hermano de otros hombres blancos, y quiero estar de pie con todos ellos y, si necesario, llevarlos a la lucha de sobrevivir contra el gigantesco mar de poblaciones de color de este planeta que se preparan para la masacre y rapiña contra los hombres blancos - y entregar el triunfo al Judío intrigante.

Así como el primer hombre de la analogía inicial de la caminata por la selva infestada de serpientes, demasiado de nuestros "Jefes" blancos dejan de hacerlo o de percibir las proporciones cósmicas del problema e imaginan que es algo que puede ser solucionado con medidas blandas.
Los pocos que han visto la gravedad urgente y total del hombre blanco (antes de nuestra llegada al escenario), han intentado pelear con armas y herramientas insuficientes para la magnitud de la lucha La mayoría de los mejores jefes han imaginado que grupos pequeños de hombres blancos divididos y fragmentados en áreas geográficas trazadas de líneas imaginarias y agitando banderas de colores diferentes al viento, pueden sobrevivir a la marea infernal de color que amenaza a nuestra raza.

Los judíos nunca han cometido el error de dividirse en "fronteras" geográficas falsas. Sin embargo, los Judíos - con su Bolchevismo, Sionismo, y multiculturalismo - están atacando a todos hombres blancos, por todos los flancos y constantemente. Están enviando sus legiones negras a todas nuestras naciones en un ataque supremo en contra de la élite blanca del mundo, sin distinción de "Fronteras Nacionales" o banderas, lenguas o culturas. Ante esta amenaza mundial de total aniquilación de nuestra raza, los millones de aquellos que ya ven el peligro siguen riñendo entre si con las consignas divisionistas de "Imperialismo yanqui", "Imperialismo Británico" "Católicos sucios" "Ateos inmorales", "Republicanos", "Laboristas" "Yanquis malditos", "Alemania primero", etc., etc., hasta la saciedad.

De la misma manera que niños pequeños amenazados por una muchedumbre de secuestradores y asesinos, no pueden ponerse a discutir entre ellos quién tiene más canicas obviando el peligro mortal que los acecha. ¡Nuestra lucha no es cualquier lucha, nos estamos jugando la supervivencia de la raza blanca!

Y para sobrevivir, el hombre blanco tendrá que reconquistar la tierra que sus antepasados conquistaron y civilizaron a costa de tanta sangre.

Bajo los estandartes del Sionismo internacional, las masas de color están amenazando con devolver la civilización a la brutalidad y el salvajismo. Bajo el estandarte de la esvástica de Adolf Hitler, los hombres blancos alrededor del mundo dominarán el planeta para salvar la civilización.
La guerra judía soterrada en contra de la civilización ha sido en la forma de una Revolución mundial y gigantesca, en cuyo transcurso han conseguido que millones de nosotros nos matemos en nombre de falsas consignas como "La democracia!" "¡Gott mit uns!", "¡Liberen a los esclavos!", "libertad, igualdad, fraternidad!" Y ahora se están preparando para el baño de sangre final con la excusa de la guerra entre el capitalismo y el Comunismo respectivamente, para que los blancos nos matemos una vez más con bombas de hidrógeno financiadas por el Sionismo.

En el transcurso de estas guerras fratricidas y suicidas, los Judíos no han escatimado en sacrificar a miles de sus hermanos para su causa diabólica, en los años 40s durante la SGM muchos de ellos cayeron por lograr una de sus metas más preciadas: el dominio total del planeta y para ello están dispuestos a correr todos los riesgos, cambios y readaptamiento de estrategias, nosotros debemos aprender de ellos y no eludir ningún sacrificio, emplear todo nuestro ingenio y valor para superar esta crisis rápida y eficazmente si de verdad queremos sobrevivir.

Los judíos han llegado casi al objetivo de dominación mundial a través de sus revoluciones, llevan 4.000 años trabajando para ello. Tienen las herramientas de los Medios de Comunicación para tras bastidores manipular y controlar el pensamiento del colectivo humano. Han peleado y ganado su camino para llegar a este poder increíble guiados por una determinación insuperable y una voluntad de hierro durante más de cuarenta siglos, y solamente un milagro puede impedir la victoria final de tales conspiradores fanáticos, tal victoria seria trágica y maligna para toda humanidad.

Incluso los judíos ateos – que son la mayoría – toman para si muy en serio las profecías judías antiguas recibidas en las colinas de Sión y Jerusalén, donde supuestamente por milenio los Judíos gobernaran el Mundo entero desde Jerusalén, hoy día ellos están a pocos pasos de Jerusalén* (Nota – el Comandante Lincoln Rockwell escribió estas líneas en 1967 antes de la guerra árabe-israelí donde los sionistas tomaron Jerusalén) ahora están experimentando una locura mundial pues creen estar cerca de la victoria total que estamos a punto de regalarles, y están preparando su frenesí de sacrificio y victoria en Tel Aviv!

Esta amenaza indescriptible, que la mayoría del mundo ignora y que recaerá sobre todos nosotros traerá una tiranía a manos de una pandilla de paranoicos criminales, ante este peligro el machismo angosto, el conservadurismo, y el regionalismo de la mayoría de los líderes de derecha es la mayor estupidez! Con las hordas de color guiadas por los Judíos, pretenden lanzarse en un ataque mundial contra todos los blancos – la élite de la civilización, y mientras tanto, los jefes miopes siguen fragmentados, divididos e indefensos en estadounidenses, confederados, católicos, alemanes, protestantes, ateos, holandeses, conservadores, irlandeses, etcétera y detrás de toda esta lastimosa y desgarradora división esta el Judío como el verdadero y único enemigo.

La primera tarea que se necesitaría para salvar la civilización – sería sacar al hombre blanco de su letargo – hacerle comprender a los hombres blancos que su lealtad racial esta por encima de cualquier otra lealtad. Pueden demócratas o republicanos, alemanes, católicos o ingleses si desean serlo y si conviene a sus propósitos, pero primero antes que todo deben ser hombres blancos! De resto el Judío nos procurara mantener divididos, indefensos e inconscientes de nuestra unión racial y fuerza, mientras que los judíos son un bloque monolítico mientras pelean fanáticamente para alcanzar sus objetivos.

El mundo actual con sus lujos, mass-media, cohetes y transportes aéreos a reacción se ha puesto demasiado pequeño como para permitir que las naciones arias se den el lujo suicida de pelearse entre si de nuevo en nombre del Judío Internacional, no existe lógica para eso, menos cuando estamos ahora bajo el asedio del inmenso mundo de color, azuzado por la diabólica camarilla judeo marxista. Una de las razones por la que el hombre blanco ha estado replegándose durante tanto tiempo en primer lugar es porque se ha negado a ver la enormidad y la urgencia del problema. Él mismo ha permitido todo esto, por estar distraído en un millón peleas pequeñas e insignificantes, sin advertir que su raza ha sido conducida casi a la extinción.

De la misma manera que el primer hombre en la analogía inicial, no hemos comprendido ni el camino ni la naturaleza de los obstáculos y lo peor de todo, no nos hemos trazado el objetivo por el que debemos ganar o morir ni siquiera. Ese objetivo es y debe ser el dominio total de la tierra por parte del hombre blanco, ya que la civilización depende de tal dominio blanco únicamente. Cualquier objetivo menor es completamente inútil, de la misma forma como sería inútil para un hombre condenado a muerte tomar vitaminas para conseguir la salud perfecta.

Y tal objetivo increíblemente difícil y universal como el dominio de mundo no puede ser ganado por el azar, andando a hurtadillas, las medidas a medias, las oraciones, las esperanzas y discursos finos, los folletos, o la violencia eventual. Debemos apuntar hacia conseguir una reacción manifiesta contra la revolución judeomasónica y comunista. Las revoluciones no son nunca, pero nunca, el resultado de alzamientos espontáneos y fortuitos, siempre son el producto de una planificación rigurosamente científica y basadas en estudios sociológicos. Detrás de las guillotinas y las barricadas siempre hay una historia oculta de orquestaciones y conspiradores subterráneos que llegado el momento solo les basta dar un chispazo para encender una revolución en un santiamén. No sólo nuestros dirigentes han fallado en ver las proporciones sin precedentes del objetivo hacia el que debemos apuntar, sino que también han dejado de afrontar las responsabilidades. Una y otra vez, los aspirantes a jefes se han puesto de pie y llevado a los nuestros a sacrificios inútiles, malgastando la sangre y el heroísmo en esfuerzos lastimosos que no han dado el resultado que deberían dar que es el aplastamiento de la hidra judeo-comunista. La revolución mundial judía puede ser desmantelada fácilmente sin nos coordinamos y organizamos adecuadamente.

Cualquier revolución debe ser planificada con sumo cuidado y precisión, conforme a las leyes de hierro que gobiernan la conducta humana. Para derrotar la gran conspiración judía, debemos ejecutar una reacción, fríamente calculada y llevada a cabo con una brillantez sin par en la historia del mundo.

Una frase adecuada para ilustrar mejor lo que estoy diciendo es la siguiente: "¡La sangre de los mártires es la semilla de la iglesia!" Quizás parece cruel y brutal, pero es sin embargo verdadero, fue el sacrificio más grande que la Cristiandad debió realizar, el más grande e inmenso torrente de sangre y lágrimas que jamás se vio, necesario para poder alcanzar el objetivo. Esa es clase de movimiento sin precedentes y colosal que necesitamos para poder dar marcha atrás a la tendencia suicida del Mundo Occidental y poder inaugurar así otros mil años de supervivencia para el hombre blanco, ningún avance o logro ha sido fácil, los sufrimientos y el martirio incluso pueden llegar a ser mayores que los del pasado, pero es clase de movimiento que debemos forjar para sobrevivir. Es nuestra lucha mortal y no podemos evadirla, si queremos ganar el Olimpo, debemos demostrar que lo merecemos.

Los movimientos vigorosos, aquellos que hacen que millones de personas se inmolen fanáticamente por una causa que valga la pena, son los movimientos osados con consignas radicales, no es posible movilizar a las masas con consignas moderadas o por causas como “el libre mercado”, “la descentralización”, etcétera, para poder despertar al Hombre blanco de su letargo y apatía, es necesario provocar un tsunami político y social que lo empuje a la lucha, la psique humana solo se moviliza por medio de pasiones, no de retóricas intelectualoides, el furor y disciplina de los blancos armas paralizaría de miedo al sionismo.

Y no hay ningún símbolo aparte de la esvástica y el nombre de Adolf Hitler que sirvan tan perfectamente bien a nuestros propósitos, ya que inspiran la gesta y el heroísmo necesario para enardecer al Hombre blanco y guiarlo hacia la lucha contra la hidra judeo-marxista. Los diferentes pueblos blancos del Mundo nunca habían tenido un líder o causa común a todos ellos, cada pueblo ario de la Tierra tenía su causa particular, sus propios lideres y panteones de héroes, no fue sino hasta el advenimiento de Adolf Hitler que esto fue posible, millones de alemanes jóvenes ofrendaron su vidas por la Causa no solamente de Alemania sino de todo Occidente, el idealismo y sacrificio de estos muchachos serán la inspiración para el resurgir del nacional-socialismo definitivamente.

Millones de jóvenes blancos valiosos, como sinceros engañados se encuentran luchando a favor de los conspiradores judeocomunistas, desorientados por el lavado de cerebro constante y por no tener una causa propia por la que luchar, ganémoslos para nuestra causa, no permitamos que jóvenes blancos sigan ofrendando su vida por negros y judíos, rechacemos a aquellos pusilánimes que creen que nuestra lucha es inviable y que no saben apreciar nuestra herencia o tradición, las frases típicas de estos pusilánimes son: “Nunca podremos ganar con la adhesión abierta al Nacional Socialismo” o “no podemos usar la esvástica públicamente", "Los Judíos le han enseñado a las personas a que nos odien demasiado" y añaden. "Si usamos la esvástica y elogiamos a Hitler abiertamente, ¡nos pondrán en prisión o nos mataran!" ¿Olvidan estos débiles mentales que muchos judíos bolcheviques fueron apresados o muertos, pero a la final pudieron hacer triunfar su revolución? ¿Somos nosotros los nacional-socialistas menos capaces que una banda de rojos o judíos? Si no asumimos está lucha hasta sus últimas consecuencias no podremos vencer e igual se habrá derramado sangre.

Éstas no son palabras vacías. He dado a conocer la verdad y exponer el peligro judeomasónico aquí mismo en América, el centro y motor de la conspiración judía mundial, he sido golpeado, llevado a la cárcel y al hospital, me he arriesgado a perder mi familia querida y a vivir de la misma manera que una bestia acorralada. Hace apenas 12 días que salí de la cárcel y ya hay amenaza de encerrarme otra vez cuando escribo estas líneas, no es fácil.

Por 2 años he sido un activista anónimo y pobre sin ayuda de nadie, uno más entre millones de habitantes, me he situado en un país estratégico y vital para la causa, lo que hago es por convicción y agradecimiento al Genio más grande todos los tiempo: Adolf Hitler y su bandera, bañada con la sangre de los millones de mártires caídos por su causa.

Los éxitos políticos temporales y llamativos son siempre fáciles. Es siempre más fácil usar una chaqueta gruesa que nos haga aparentar músculos que hacer ejercicios de verdad para construirlos Durante los últimos cincuenta años, ha habido un auge y caída de movimientos conservadores de derecha a los que muchos blancos se han afiliado.

Esta clase de movimientos se basan en consignas y eslóganes a favor de la tradición, la familia y propiedad, el patriotismo, etcétera, evitando hacer declaraciones contundentes en contra del enemigo judeo-comunista, son solo conservadores asustadizos que temen ser estigmatizados como “racistas” o “antisemitas” estos movimientos son incapaces de dar la pelea en la calle contra sus perseguidores, no saben llegar a las masas pues carecen del ímpetu incendiario revolucionario. Muchos individuos pusilánimes que saben del problema judío se afilian a tales grupos conservadores de derechas, atormentados por sus conciencias, disfrazan su molicie de “activismo subterráneo e inteligente” Se conforman con hacer tímidas campaña, recolecciones de fondos, organizar brindis o mendigar una fugaz presentación en radio, prensa o TV, de esa forma desahogan su frustración.

Tales individuos pusilánimes se espantan cuando ven nuestro activismo irreverente de calle enfrentando la arrogancia de los sionistas y comunistas denunciándolos tal cual como son, entonces tales seres pusilánimes empiezan a acusarnos de ser agentes infiltrados provocadores y a amenazarnos de que terminaremos crucificados.

No es nuestra intención aliarnos con tales individuos o movimientos ni perder el tiempo con ellos en proyectos inútiles por años, en los momentos críticos, individuos como ellos salen huyendo como el diablo cuando ve la cruz.

Por otro lado, la esvástica tiene una atracción irresistible para esa clase de arrojo que buscamos. En América, la mayoría de los jóvenes aborrece la esvástica y al nacional-socialismo, también aborrecen a los negros aunque tímidamente, pero en seguida cuando aprenden que el Sionismo opera detrás de la subversión de los negros, comprenden la profunda naturaleza de nuestro Movimiento, su idealismo, trascendencia y sus verdaderos objetivos, entonces se vuelven nazis en minutos.

Existe otra particularidad y es que la esvástica tiene un efecto sobrenatural sobre los judíos. Les crea desasosiego y confusión y los saca de su estado meditativo y calculador haciéndoles cometer torpezas, ¿Por qué si solo son unas líneas negras? Es como mostrarle a un criminal capturado una fotografía de la silla eléctrica, enseguida su psique se altera pues su mala conciencia le muestra la inminencia del castigo a sus fechorías. Un judío en calma y calculador es el ser más peligroso sobre la faz de la tierra. Por el ejercicio de su razón pervertida pero brillante, el Judío ha dominado al resto de nosotros casi. Pero un judío histérico y gritón, fuera de sus cabales, lleno de odio y miedo por sus crímenes acumulados, es presa fácil de nacional-socialista reflexivo y calculador.

Hemos comprobado una y otra vez – que aún cuando los jefes de la judería aconsejan a sus bases hacer caso omiso de nuestras provocaciones, siempre hay una minoría de radicales incontrolables que se vuelven judíos pendencieros de ghetto y exteriorizan la naturaleza soberbia, rencorosa y demente del judaísmo, sobre todo cuando ven la esvástica, cuando nos escuchan elogiar los logros y aciertos de Hitler y el nacional-socialismo o cuando con argumentos lógicos y sencillos desmontamos las mentiras del holocausto, las cámaras de gas y los crematorios.

El resultado fue la obtención del combustible que hace marchar a cualquier movimiento político: la publicidad! A pesar del boicot de silencio del monopolio de Medios de Comunicación en manos judías y la manipulación de la Opinión Pública, el desfile de esvásticas y nacional-socialistas no ha pasado desapercibido, así como la existencia del Partido no ha podido ser ocultada a las masas, so pena de quedar descubierto ante muchas personas el lobby mediático judío. El que un movimiento joven y pequeño haya podido forzar la publicación de su existencia en las grandes redes de televisión nacionales, en revistas, la prensa, etcétera – ha servido para que millones de frustrados buscadores de un auténtico movimiento patriota sepan de nuestra existencia. Por lo tanto hemos sido capaces de contactarnos con miles de personas alrededor del mundo que no han estado en ningún movimiento "Patriota" nunca antes y han solicitado su inscripción en el Partido Nazi Americano (ANP) o la Unión Mundial de Nacional Socialistas (WUNS)*. [Nota: el comandante renombró su organización como Partido Nacional Socialista del Pueblo Blanco oficialmente durante su última alocución en la conferencia nacional de Junio de 1967. - WS]

¡La esvástica y Hitler, fueron en realidad los ingredientes adecuados para dar el golpe publicitario y polémico sin necesidad de dinero, no teníamos recursos para imprimir grandes cantidades de libros y propaganda, ni para alquilar una sala de conferencias, por eso nuestra estrategia fue uniformarnos y salir a marchar distribuyendo nuestra austera propaganda y confrontando en la calle, los judíos y los comunistas nos atacaron salvajemente, obligando a los medios de comunicación a dar cobertura de los acontecimientos, de esta forma logramos tener acceso a los titulares de los periódicos, portadas de las revistas y programas de televisión sin gastar un centavo, lo único que nos costo fue unos cuantos rasguños y unas pocas horas de arresto, pero fue un precio pequeño que hubo que pagar en comparación con los resultados asombrosos que obtuvimos.

Aparte de la publicidad gratuita que obtuvimos con nuestro activismo frontalmente nazi, también atrajimos a nuestras filas a los jóvenes más audaces, que aunque nunca se habían ocupado de política, admiran el valor y el arrojo y llegaron a profundizar en los ideales de nuestra causa.

Con la esvástica hemos atraído a mucha gente que deserto de los anquilosados grupos conservadores de derecha y les hemos mostrado la herramienta adecuada para enfrentar a la conspiración judía.

La mayoría de los seres humanos son más irracionales que racionales, estudios demuestran que el hombre solo usa una porción muy mínima de su cerebro, aquellos que han logrado usar sus capacidades cerebrales un poquito por encima de la media son los llamados Genios, muchos de estos Genios terminan amargados en el fracaso ya que las masas ignorantes son incapaces de apreciar su inteligencia. El mundo se rige por la fuerza y la coacción y la opinión pública es variable como la marea de los mares, hasta la decisión de un vecino de hacerse socio del club rotario. Solamente un margen insignificante de personas excéntricas actúan por su cuenta, todos los demás seres humanos actúan por imitación, los seres humanos cambian su pensamiento por la influencia de agentes externos, igualmente los “intelectualoides” cambian de parecer ajustándose a las circunstancias. En otras palabras, las mentes del colectivo se someten a la opinión más fuerte – generalmente la opinión que tiene aprobación de la mayoría y evitan la que acarrea castigo o rechazo siempre.

Los grupos conservadores de derecha por ejemplo encuentran válidos y apropiados nuestros argumentos, pero cuando se enteran que somos nacional-socialistas nos desechan y aíslan como “predicadores de odio”

Cuando las masas dicen "No" a nuestra esvástica y al nacional-socialismo, es como la chica coqueta que dice "No" a su pretendiente para probar su interés y amor o para probar su constancia, es la típica idea femenina de entregarse al hombre más persistente y viril.

Nos rechazan ahora porque somos débiles e impotentes. ¡No importa que tan dulces y mansos nos presentemos, debemos mostrar nuestra dureza y perseverancia y ganarnos la admiración y el respeto de las gentes, construyendo un vigoroso Partido Nacional Socialista atraeremos a nuestras filas a los elementos más combativos y no a individuos pusilánimes típicos de los grupitos conservadores de derecha.

De poco sirve el activismo furtivo y seguro, se consigue mucho más con la acción frontal y directa, nuestros antepasados enfrentaron peligros con arrojo y valentía, muchos encontraron la muerte, pero al menos murieron peleando, no demos ni pidamos cuartel.

Fíjense en los mártires de Nuremberg, el confort y la calma son muy preciados, pero el judío cuenta con nuestra propia comodidad para su avance, sigamos el ejemplo de sacrificio de Hitler, el no ando a hurtadillas sino que fue de frente.

El talento de los judíos radica en su habilidad para ser furtivos y astutos. El talento de nuestra raza radica en la acción contundente, la franqueza, el valor varonil, y el heroísmo encendido. Los Judíos han sometido a nuestras naciones arias, con su terrorismo económico, judicial, esbirros y verdugos, gracias al adormecimiento y comodidad del hombre blanco, el Hombre blanco difícilmente puede ganar conspirando en la sombra, andando a hurtadillas, si logramos despertar y sublevar a la raza blanca contra la manipulación sionista, los judíos estarán perdidos.
En la antigüedad, en el amanecer de la civilización nórdica, ante el empuje y bravura de los pueblos godos, las gentes solían encerrarse en sus casas con pánico y rezar: "¡de la furia de los Hombres del Norte, líbranos Señor!"-

Fue esa clase de hombres arrojados los que construyeron nuestra civilización occidental. Nuestra Civilización Blanca Occidental tiene que prepararse para defenderse de las hordas de color azuzadas desde Pekín, Moscú y La Habana por la Plutocracia internacional judía, para ello requerimos a los hombres valientes y agresivos, no a los políticos moderados y furtivos.

¡Hombre blanco! ¡La misma sangre de hierro de tus gloriosos antepasados fluye en tus venas! ¡La figura altísima de Adolf Hitler señala hacia ti llamándote al combate, tienes por delante un Mundo que ganar! ¡Por mucho tiempo te has encogido ante los pigmeos! ¡Levántate! ¡Desafía a las ratas y a la plaga que esta a tus pies! ¡Déjalos sentir el peso de tu bota! ¡Aplástalos!
Por mucho tiempo haz estado dormido, pero cuando usted se ponga de pie y las masas vean su fuerza y determinación de lucha lo amaran con la misma fuerza que hoy lo odian. Con la chispa del Nacional Socialismo, inspirados en el corazón por Adolf Hitler, ¡usted será irreductible! ¡IN HOC SIGNO VINCES*! con la señal de la esvástica, ¡usted vencerá!

*Con esta señal vencerás

Unamos nuestros esfuerzos con los héroes de América, Gran Bretaña, Islandia, Dinamarca y otros países blancos que han levantado el sagrado estandarte de la esvástica y lo han defendido hasta con su sangre. Renacido de las cenizas de Berlín, y para no volver a caer nunca más. Esté de pie con nosotros ante el altar de Adolf Hitler y la raza blanca en general – con la promesa de luchar para restaurar el Orden y la justicia en la Civilización Blanca Occidental.
Demos una lección a los traidores, ratas y pigmeos, que se encojan de terror en sus cabañas y recen otra vez, "¡de la furia de los Hombres del Norte, líbranos Señor!"

George Lincoln Rockwell