lunes, 17 de agosto de 2009

Rudolf Hess, 46 años preso por buscar la paz

"Por muchos años de mi vida pude trabajar bajo el mayor hijo que haya producido mi pueblo en su historia de mil años. Ni siquiera, si lo quisiera, podría borrar este período de mi existencia. Me siento feliz de saber que he cumplido con mi deber para con mi pueblo; mi deber como alemán; como nacionalsocialista; como leal seguidor de mi Führer. No me arrepiento de nada. Si tuviera que comenzar de nuevo, actuaría tal como he actuado, inclusive si supiera que al final me esperase una feroz muerte en la hoguera. No importa lo que me hagan los hombre, algun día estaré ante el trono del Juez Eterno. Ante Él me responsabilizaré y se que Él, me declarará inocente". (Rudolf Hess en Núremberg, 1946)


El 17 de agosto es un día importante para todos los que creemos en la paz constructiva y justa, y en la hermandad de todos los hombres y mujeres de raza blanca que existimos en el mundo.



El 17 de agosto de 1987 fue asesinado en la prisión de Spandau, y tras 42 años de presidio, Rudolf Hess, estrangulado por sus carceleros ingleses a la edad de 93 años.



El largo e inhumano cautiverio de Rudolf Hess, que no puedo mellar su voluntad de acero y el hecho de que fuera asesinado por los aliados judeo-bolcheviques y judeo-capitalistas, demuestra una vez más la genial clarividencia de Adolf Hitler al designarlo su sucesor. En esa ocasión el Führer señaló: "Mi sucesor será el más capaz, es decir, el más valiente". El Führer sustituto demostró que Hitler tampoco en esto se equivocó (a diferencia de otros personajes contemporáneos) y con su martirio le proporcionó otro brillante triunfo póstumo, poniendo de manifiesto de modo incontrastable la superioridad absoluta del Nacionalsocialismo sobre sus vencedores MATERIALES de 1945, puesto que ha sido capaz de forjar hombres de la talla de Rudolf Hess. Qué dirigente democrático o comunista hubiera resistido como Hess? Os imagináis al borracho de Churchill, al débil paralítico Roosevelt o al rollizo gozador Stalin, presos durante 46 años en la Prisión de Spandau ? Que esto es así lo prueba la insólita premura en demoler un monumento histórico como dicha fortaleza, a fin de evitar que se convierta en "santuario de los nazis".

¿Quién fué Rudolf Hess?

Rudolf Hess había nacido el 26 de abril de 1894 en Alejandría (Egipto). Pronto se fue a vivir a Alemania, de donde eran sus padres. Cuando estalla la I Guerra Mundial, en 1914, él tenía 20 años y se alistó voluntario para luchar por su Patria, siendo piloto de combate y participando en numerosos combates aéreos donde demostró su valor y pericia como piloto de guerra. Después de la guerra, en 1920, y con 26 años ingresó en el Partido Nacional-Socialista Obrero Alemán (N.S.D.A.P.) Tres años después, el 9 de noviembre de 1923, participó en el “putsch” de Munich, por lo que fue condenado, junto con Hitler a cuatro años de prisión, condena que fue posteriormente reducida a trece meses en la cárcel de Landsberg, donde colaboró con Hitler en la redacción del “Mein kampf”. Ambos abandonaron la prisión de Landsberg en el año 1924. A comienzos de los años 30 fue nombrado Presidente del Comité Central del NSDAP.


Cuando el Partido conquista el Estado democráticamente en 1933, Hess fue nombrado Ministro sin cartera. Fue igualmente secretario particular y lugarteniente de Hitler. Rudolf Hess pronunció numerosos y brillantes discursos en su calidad de uno de los principales líderes del Partido. Pero, si Hess fue el gran mártir del Nacional-Socialismo fue debido a una misión que llevó a cabo y cambió su vida para siempre.



Situémonos en aquel momento histórico. Una vez comenzada la Segunda Guerra Mundial, después de la derrota inglesa en Creta y del victorioso contraataque del Mariscal Erwin Rommel en África del Norte, la situación volvió a empeorar para la URSS, en vigilia de un ataque general de la Wehrmacht. Inglaterra no podía echarle más capotazos al toro alemán para desviarle de su objetivo. Turquía, desoyendo las indicaciones de Londres y Washington, había firmado un pacto de no-agresión con Alemania, mientras Bulgaria, que había participado, con sus tropas, en la ocupación de las dos Macedonias, griega y yugoslava, relevando en tal misión a las tropas alemanas e italianas, Rumania, Eslovaquia, y Finlandia, directamente amenazadas por Moscú, se adherían al Pacto Tripartito. Croacia seguiría más tarde, ya que en abril de 1941, bajo la presidencia del croata Ante Pavelic, se constituyó el Estado croata independiente, que permanecería fiel a su alianza con el III Reich hasta el final de la guerra. Hungría ocupó el Bánato, mientras en Serbia y Eslovenia se establecían gobiernos locales de tipo fascista. Suecia y España habían firmado su neutralidad, lo mismo que Suiza, Portugal e Irlanda, si bien España, más que neutral era “no beligerante” pero favorable al Eje, y en el caso de Irlanda, mantuvo su neutralidad simpatizante con la Alemania NS, resistiendo terribles presiones de todo orden de su poderoso vecino inglés.


No quedaban más cipayos europeos para morir por Inglaterra y, a la larga, por Moscú y Wall Street. Roosevelt no había aún podido vencer la formidable oposición del Senado y del Congreso norteamericanos, reacios a dejarse enredar en una guerra ajena.

En aquel momento, y antes de decidirse a poner en marcha el mecanismo de la “Operación Barbarroja”, adelantándose al esperado ataque de la URSS a Alemania, Hitler quiso hacer una enésima tentativa para llegar a un cese de hostilidades con Inglaterra.


El 10 de mayo de 1941, Rudolf Hess, lugarteniente del Führer y líder del NSDAP, arriesgó su vida para lograr la paz. Pilotando un “Messerschmitt”, logró burlar la vigilancia de las patrullas de la RAF y aterrizó en Escocia. Su propósito era entrevistarse con el duque de Hamilton, antiguo amigo suyo y muy influyente en la Corte. Hess confiaba en que el duque de Hamilton le ayudaría a conseguir una entrevista con Jorge VI y con Churchill para convencerles de que “el Führer no quiere continuar esta guerra insensata” y de que “el verdadero enemigo está en Rusia”. (“Prisioner of Peace”, versión inglesa de “England-Nürnberg-Spandau”, por Frau Ilse Hess)


Hess proponía, nuevamente, una paz-empate, a condición de que se dejaran manos libres a Alemania frente a la URSS. Como garantía de las intenciones del Reich de cumplir lo pactado, el mismo Hess se ofrecía como rehén. No hay que olvidar que, en el momento en que Hess se presentó en Inglatera con su misión de paz, Alemania aparecía como muy probable vencedora. Inglaterra había sido batida en todas partes, en Francia, en Bélgica, en Noruega, en Yugoslavia, en Grecia, en Creta, en Libia, … incluso en los mares. Todos sus cipayos continentales habían sido sucesivamente arrollados, y Roosevelt seguía sin conseguir envolver a Norteamérica en el conflicto, al lado de Albión. En 1941 Alemania era la clara vencedora en todos los frentes. Y en ese momento de superioridad militar evidente, el vencedor tendió la mano al vencido.


Pero Hess no consiguió entrevistarse con el Rey, ni con Churchill, que lo mandó encarcelar mientras estaba viendo una película de “los hermanos Marx”. En vez de considerar, al menos, la posibilidad de detener la matanza entre pueblos europeos y, en caso de desacuerdo, permitirle regresar a su Patria, el gobierno británico trató al mensajero de paz, que fue allí en misión de paz, como un prisionero de guerra corriente y, más tarde, como un criminal de guerra, en la farsa y la parodia pseudojurídica de Nürnberg.


El duque de Hamilton, rompiendo, por fin, un silencio que le fue impuesto durante veinte años, dijo, el 25 de abril de 1962 que “ciertamente, la guerra habría podido terminar en 1940, pero la mejor oportunidad la facilitó el vuelo de Hess, en mayo de 1941”.


A parte de la negativa de aceptar la propuesta de paz del emisario de Hitler, lo que llama la atención en este caso es la manera de proceder de Inglaterra para con un emisario que se presentó voluntariamente. Los mensajeros de paz eran respetados incluso por los pieles rojas. A.J.P. Taylor, un conocido escritor inglés, al que ni con la más calenturienta imaginación puede tildarse de “pro-nazi”, reconoció que el trato dado a Hess constituye una “negra mancha sobre nuestro honor”. El propio Winston Churchill en “Historia de la Segunda Guerra Mundial” (Vol. III) manifestó estar muy contento de “no ser directamente responsable de la manera como se trató a Hess… enviado de paz que vino a estas islas por su propia voluntad”.


Hitler, tal como estaba convenido en caso de fracasar la acción y misión de Hess, hizo publicar un comunicado oficial declarando que su lugarteniente, Rudolf Hess, padecía, desde hacía algún tiempo, una progresiva enfermedad mental. Hitler reconoció tácitamente su participación en la misión de paz de Hess cuando, al dar instrucciones a Wolff para establecer contactos de paz con los angloamericanos, le dijo: “Ya sabe Ud que, en caso de fracasar en su misión, me veré obligado a negarle, como en el caso de Hess”.


Después del final de la guerra, y durante la parodia y farsa jurídica de Nürnberg, Rudolf Hess, que había ido por su propia voluntad a Inglaterra a ofrecer la paz, fue condenado a cadena perpetua por “criminal de guerra”.



Fuentes oficiales inglesas, para cubrirse ante el propio pueblo británico, llegaron a afirmar que la oferta de paz de Hess no podía tomarse en consideración, no sólo por razones políticas, sino sobre todo porque Hess estaba loco. En tal caso no se comprende y es inconcebible que a un loco se le encarcelara y se le mantuviera de por vida en una prisión, y no en un establecimiento psiquiátrico. Y también es inconcebible el trato indigno que se dio a un anciano enfermo, custodiado en la fortaleza de Spandau, metido en una celda exigua, racionándosele el número de pasos que podía dar al cabo del día, que no podía exceder de 1500 pasos diarios, que se contaban con un pasómetro atado a una pierna. Sólo podía recibir una visita al mes, de quince minutos de duración.




En cierta ocasión, en la que Frau Ilse Hess consiguió entregar a su marido, subrepticiamente, unas tabletas de chocolate, hubo un diputado laborista inglés que se levantó en la Cámara de los Comunes para interpelar al gobierno por no haber protestado oficialmente por la negligencia de los vigilantes y carceleros de la prisión de Spandau. También se le censuraba la correspondencia, como si creyeran que, desde el interior de su celda estuviera preparando una insurrección “nazi” en cualquier lugar del mundo.



Las tropas soviéticas, norteamericanas, francesas e inglesas llevaban la vigilancia en Spandau. Comunismo y democracia aliados para mantener preso a un anciano en la prisión-castillo de Spandau con capacidad para 600 reclusos, y donde se encontraba sólo un anciano, pero un anciano que ha vencido ideológicamente a sus carceleros. El trato dado a Hess fue indigno e inhumano, y sobre este tema se han escrito numerosos libros documentadísimos como el de “Rudolf Hess, el prisionero de Spandau”, escrito por el norteamericano Eugene Bird, que fue uno de sus guardianes, y que es tal vez el mejor de los libros que se ha escrito sobre este tema, lo que invalida cualquier argumentación basada en la ignorancia. Los “altos poderes morales” de este planeta conocían muy bien el maltrato dado a Hess.



No podían no saberlo ni alegar ignorancia culpable. Y ninguno pidió, oficialmente, la liberación del llamado “prisionero de la paz”, ni siquiera una mejora en el trato que se le dio. El Obispo de Canterbury y los Papas Juan XXIII y Paulo VI tuvieron tiempo, pese a sus múltiples ocupaciones, para pedir clemencia en pro de terroristas convictos y confesos y hasta les sobró tiempo para “olvidarse” de mandar pésames por la muerte de las víctimas de tales terroristas.




En 1953, por ejemplo, ciertas altísimas dignidades católicas, cuya buena fe fue ciertamente abusada por pescadores en aguas turbias, protestaron por la ejecución del agente comunista y chequista Julián Grimau, en España, al que se le reprocharon más de veinte crímenes en las checas, y nada dijeron nunca del caso de Rudolf Hess, que era un caso que clama al cielo, y nunca mejor dicho, como tampoco dijeron nada por la ejecución de Bastien-Thiry, un militante nacionalista francés, que sólo intentó asesinar al General Charles De Gaulle, que había sido acusado de alta traición en julio de 1940 por deserción, y contó con el indecoroso apoyo de la judería internacional para que representase su voluntad como jefe de Estado francés, el “general micrófono” y el resistente radiofónico que resistía “heroicamente” y radiofónicamente desde Londres, donde daba por la BBC las listas de franceses a asesinar (ejecutar decía él) por los “maquis” en la Francia del Mariscal Petain, y el que firmó la sentencia de muerte del poeta y escritor francés Robert Brasillach únicamente por sus ideas, y el campeón del entreguismo después de la guerra, al entregar todas las colonias francesas.


Y es que la infiltración masónica en ciertas esferas católicas y, más aún, protestantes, no constituye ninguna novedad, y nada tiene de nuevo que ciertos altos consejeros bebían y siguen bebiendo sus informaciones en aguas no demasiado puras. Y por ello, no consideraron útil hacer, siquiera, un pequeño gesto en pro de Hess, pese a habérseles solicitado repetidamente mediante innumerables campañas para la libertad de Hess, campañas apolíticas que no tuvieron más slogan que el de “Libertad para Rudolf Hess”, realizadas por personas de distintas nacionalidades que sólo pedían la libertad de un anciano enfermo que estaba en prisión por haber realizado una oferta de paz durante la guerra, y que sólo pretendían denunciar la hipocresía y el cinismo de un mundo que habla incesantemente de derechos y libertades y que mantenía a un anciano enfermo en prisión. Pero esta vez el vencedor no tendió la mano al vencido. Es humano. Demasiado humano, que diría Nietzsche.

Al fin y al cabo, ni Hess ni sus dispersos seguidores podían turbar las serenas digestiones de tan elevadas instancias morales ni poner en peligro la cotización de las acciones del Banco del Espíritu Santo - (No se trata de una broma irreverente. El “Banco di Spirito Santo” pertenece a la realidad, no a la ficción) -, pero los patronos de los señores terroristas sí pueden hacerlo. Es triste, pero real. E igualmente puede decirse de esa ONG que se presenta como la única organización defensora de los “derechos humanos”, Amnistía Internacional, y que nunca, a lo largo de los 42 años que duró el cautiverio de Rudolf Hess, pidió clemencia en este caso. Sí lo hizo para pedir la libertad de Nelson Mandela, que estuvo muchos menos años en prisión en Sudáfrica, y no por ser negro, sino por haber sido el dirigente de una organización terrorista llamada “Congreso Nacional Africano”, autora de atentados, asesinatos, sabotajes, etc, y hoy reconvertida en un respetable partido político igualmente defensor de los “derechos humanos” de ellos.

Finalmente, Rudolf Hess fue asesinado en la prisión de Spandau el 17 de agosto de 1987, estrangulado por sus carceleros ingleses, y la prisión fue derribada. Los papeles y documentos sobre este caso, en poder de los servicios secretos británicos no podrán ser desclasificados hasta dentro de muchos años, cuando este triste caso ya no pueda tener ninguna repercusión importante.

La última campaña pro-libertad de Rudolf Hess se realizó tras conocerse su muerte con el lema “Rudolf Hess ha muerto. Ahora ya es libre”. Desde entonces, sus seguidores de distintas nacionalidades celebran homenajes al mártir de la paz todos los 17 de agosto en Wunsiedel, el pueblo alemán en cuyo cementerio descansa en paz.


Todos los hechos gloriosos y esforzados protagonizados por el gran Hess antes de caer prisionero, empalidecen ante su heróico cautiverio, el cual configura una verdadera epopeya, signada por la valentía -hasta el grado del martirio- y el honor, que era para él un valor más alto que su libertad.

Cualquier bastardo morfinánomo, cualquier homosexual, cobarde terrorista bolchevique o delincuente judío, tiene numerosos abogados, incluso importantes dignatarios religiosos, pero, en cambio, no hubo derechos humanos para el sucesor de Adolf Hitler. Porque no traicionó, porque no cedió, porque siguió fiel a la Bandera, a la Raza y a Occidente.


Fue simplemente, un hombre leal a sus principios, algo de lo que, por desgracia, adolecieron muchos de sus contemporaneos.


Los Héroes no mueren jamás. Permanecen eternamente victoriosos y viven en la memoria de la Raza a través de sus grandes hechos. Pese a la propaganda saturante y al deleznable materialismo, una nueva generación tomará la espada llameante de Rudolf Hess y se lanzará a la lucha contra las fuerzas del mal, es decir, contra los asesinos del sucesor de Adolf Hitler y los vencerá definitivamente. Entonces, cuando pase este tiempo de decadencia y de traición, su gigantesca figura será honrada por un mundo liberado, que habrá comprendido que el camino de la libertad es el Ideario que defendió de manera tan singular Rudolf Hess. Junto al tradicional "Heil Hitler!", un nuevo grito estremece a la Arianidad: "HESS NO MORIRA!"

Federico Rivanera Carlés

jueves, 6 de agosto de 2009

EL JABON DE JUDIO


Por Mark Weber, 1991


Eh aquí un texto escrito por Mark Weber sobre una de las muchísimas historias que se crearon entorno al supuesto holocausto, una de ellas es la del famoso jabón de judío. En este texto el autor pone en evidencia que el supuesto jabón que era fabricado con cuerpos judíos durante la segunda guerra mundial no existe ni jamás existió, pero sean ustedes quienes con esta lectura conozcan la verdad y como los Judíos con falsas anécdotas continúan alimentando la mentira del holocausto.


Uno de las demandas del Holocausto más pavorosas y calumniosas es el cuento de que los alemanes fabricaron jabón de los cuerpos de sus víctimas. Aunque se expuso como una broma un cargo similar durante la Primera Guerra Mundial, casi inmediatamente después, se reavivó, no obstante, y se creyó extensamente durante la Segunda. Más importante, esta acusación se "probó" en el Juicio Principal de Nuremberg de 1945-1946, y se ha confirmado autoritariamente por numerosos historiadores desde hace décadas. En años recientes, aunque como parte de una amplia retirada de los aspectos obviamente más insostenibles del "ortodoxo" cuento del exterminio, historiadores del Holocausto han concedido de mala gana que el cuento del jabón humano es una propaganda de los tiempos de guerra. En su retirada, sin embargo, estos historiadores han tratado de despedir el cuento del jabón como un mero "rumor" de tiempos de guerra, evitando mencionar que organizaciones judías internacionales y los entonces gobiernos Aliados aceptaron y sancionaron esta calumnia difamatoria.



En tiempo de guerra se rumoreaba que los alemanes fabricaban jabón de los cadáveres de Judíos muertos, lo que se basó en parte en el hecho que barras de jabón fueron distribuidas por autoridades alemanas en ghettos y en los campamentos con la impresión de las iníciales "RIF", siglas que supuestamente significan "Rein juedisches Fett" o "Grasa Judía Pura" (no pareció importarles que las letras eran "RIF" y no "RJF"). Estos rumores se difundieron extensamente en 1941 y 1942, y por eso, alrededor de 1942 las autoridades alemanas en Polonia y Eslovaquia expresaban preocupación oficial acerca del impacto de la noticia.



Según una fuente polaca citada durante la guerra en un Informe Confidencial de Inteligencia Militar del Ejército de U.S., los alemanes operaban una "fábrica jabón del humano" en 1941, en Turek, Polonia. "Los alemanes habían llevado miles de maestros polacos, sacerdotes y judíos hasta allí y, después de extraer el suero de la sangre de sus cuerpos, los habían tirado en grandes ollas y fundido la grasa para hacer jabón", agrega el informe de la inteligencia.



Macabros chistes del "jabón Judío" llegaron a ser populares en los ghettos y campamentos, y muchos no judíos de afuera vinieron a creer el cuento. Cuando trenes cargados con judíos deportados se detenía temporalmente en las estaciones de la ruta, reportes de los polacos dicen que les gritaban alegremente: "¡Judíos para jabón!". Igualmente, prisioneros de guerra británicos que se internaron en Auschwitz en 1944, testificaron más tarde que durante la guerra se rumorea de que se llegaban a hacer jabón con los cadáveres de las víctimas allí gaseadas.



A pesar de su inherente carácter no creíble, el cuento del jabón llegó a ser un rasgo importante de propaganda de la guerra Judía y Aliada. El Rabí Stephen S. Wise, que durante la guerra encabeza el Congreso Mundial Judío y el Congreso Americano Judío, públicamente declaró en noviembre de 1942 que los cadáveres de judíos eran "procesados en artículos de guerra tales como jabón, grasa y fertilizante" por los alemanes. Más tarde, anunció que los alemanes estaban "exhumando igualmente a los muertos por el valor de los cadáveres", y pagaban cincuenta marcos por cada cuerpo.



A fines de 1942, durante la semana del Congreso, el Congreso Judío Americano publicó editoriales diciendo que los alemanes convertían a los judíos "por métodos científicos de disolución en fertilizante, jabón y cola". Un artículo en la misma emisión informó también que deportados judíos de Francia y Holanda eran procesados en "jabón, cola y aceite para trenes" en por lo menos dos fábricas especiales de Alemania. Típico de muchas otras publicaciones periódicas americanas, el influyente New Republic informó a principios de 1943 que los alemanes estaban "usando los cuerpos de sus víctimas Judías hacer jabón y fertilizante en una fábrica de Siedlce."



Durante junio y julio de 1943, dos representantes prominentes del "Comité Judaico Antifascista", con sede en Moscú, recorrió los Estados Unidos y reunió más de dos millones de dólares para la fuerza soviética de reuniones en una serie de reuniones en masa. En cada una de estas reuniones, el jefe judío-soviético Solomo Mikhoels mostró a la muchedumbre una barra de jabón que dijo hecha de cadáveres Judíos.



Después de la guerra, al cuento del jabón se le dio una importante legitimidad en el Juicio de Nuremberg. L. N. Smirnov, Principal Consultor de Justicia por la USSR, declaró en el Tribunal:
"...La misma base que racionalizó en las mentes de los SS técnicas que crearon las cámaras del gas y el carro de carga para asesinatos, empezó a inventar tales métodos de aniquilación completa de cuerpos humanos, que no sólo harían ocultar los rastros de sus crimenes, sino que también servían en la industria de productos seguros. En el Instituto Anatómico de Danzig, experimentos semi-industriales sobre la producción de jabón de cuerpos humanos se llevaron a cabo, así como el curte de piel humana para propósitos industriales".



Smirnov citó una larga declaración jurada por Sigmund Mazur, un empleado del Instituto, la que se aceptó en Nuremberg, archivos USSR-197. Alegaba este que el Dr. Rudolf Spanner, jefe del Instituto de Danzig había ordenado la producción de jabón de cadáveres en 1943. Según la declaración jurada de Mazur, las funciones del Dr. Scanner eran de interés de la alta clasificación jerárquica para los oficiales alemanes. El Ministro de Educación, Bernhard Rust, y el Jefe de Salud, Dr. Leonard Conti, así como profesores de otros institutos médicos, dieron testimonio en favor de Spanner. Mazur también alegó haber usado el "jabón humano" para lavarse a sí mismo y para lavar ropa.


Una "receta" del jabón del humano, según se alega haber preparado el Dr. Spanner (Documento de Nuremberg USSR-196), fue presentada también. Finalmente, una muestra de lo que supuestamente era un pedazo de "jabón humano" se presentó en el Tribunal de Nuremberg como exhibición USSR-393.



Al cierre del Tribunal, el fiscal jefe británico, Sir Hartley Shawcross, replicó a su colega soviético: "En la ocasión, igual se usó jabón los cuerpos de sus víctimas por la escasez de los tiempos de guerra". Y en su juicio conclusivo, el Tribunal de Núremberg decidió que "intentos se hicieron para utilizar la grasa de los cuerpos de las víctimas en la fabricación comercial de jabón."



Vale hacer notar que aquí, de la "evidencia" presentada en el Tribunal de Nuremberg por el cuento del jabón ficticio, ninguna era menos substancial que el "evidencia" presentada por las demandas de exterminio en masa en las "cámaras de gas". Por lo menos en el caso anterior, una muestra real de jabón supuestamente hecho de cadáveres se sometió en la evidencia.



Después de la guerra, supuestas víctimas del Holocausto fueron solemnemente enterradas, en la forma de barras del jabón, en cementerios Judíos. En 1948 por ejemplo, cuatro barras como aquellas se envolvieron en una mortaja de entierro ceremonial y, según ritual religioso judío, se les sepultaron en el cementerio de Haifa, en Israel. Otras barras de "jabón Judío" se ha exhibido como austeras reliquias del Holocausto en el Instituto Histórico Judío de Warsaw, el Museo Stutthof de Gdansk (Danzig), el Instituto Yivo de New York, el Museo del Holocausto en Filadelfia, el Centro del Holocausto Judío en Melbourne (Australia), y en varias localidades de Israel.



Numerosos judíos que vivieron en ghettos y campaos alemanes durante la guerra ayudaron a mantener el cuento del jabón vivo por muchos años después. Ben Edelbaum, por ejemplo, escribió en su Memoria Sobre el Holocausto, de 1980:
"A menudo, con nuestras raciones en los ghettos, los alemanes habían incluido una barra de jabón marcada con hierro con iníciales R.J.F. que vino a conocerse como jabón "RIF". No sería hasta que la guerra había acabado que supimos la terrible verdad sobre la barra de jabón. Nosotros sabíamos en el ghetto que por cada barra de jabón "RIF" se había acordado un entierro judío sagrado en el cementerio de Marysin. Cuando esto ocurría, éramos completamente ignorantes de su origen y que usábamos los huesos y la carne de nuestros seres queridos asesinados al lavar nuestros cuerpos."



Nesse Godin fue transferido de un ghetto judío en Lituania al Campo de Concentración de Stutthof en la primavera de 1944. En una entrevista de 1983, habló de su llegada allí:
"Ese día nos dieron una ducha y un pedazo de jabón. Después de la guerra nos enteramos que el jabón se hizo de Pura Grasa de Judío, Rienda Juden Fett, marcado en las iniciales en el jabón con el que me lavé. Por todo esto, a veces creo que ha de haber un poco de la grasa de mi padre en que jabón con el que me lavé. ¿Cómo piensa que me pongo cuando pienso eso?"



Mel Mermelstein, el preso de Auschwitz que con anterioridad había aparecido en abril de 1991 en la sensacionalista película del televisión por cable "Never Forget" (y quien demandó al Instituto de Revisión Histórica y a otros tres demandados por U$11 millones), declaró en un 1981 bajo juramento que él y otros presos del campamento usaron barras del jabón hecho grasa humana. Era un "hecho establecido", insistió, que el jabón con el que lavó con se hizo de cuerpos Judíos.



El renombrado "Caza nazis" Simon Wiesenthal repitió el cuento del jabón en una serie de artículos publicados en 1946 en el periódico austríaco de la comunidad judía Der Neue Weg. En el primero de estos escribió:




"Durante las últimas semanas de marzo el Romanian Press informó una extraña nota de noticias: En la pequeña ciudad romana de Folticeni se enterraron veinte cajas de jabón en el cementerio Judío con ceremonia y ritos del entierro completos. Se había hallado este jabón recientemente en un depósito del anterior ejército alemán. En las cajas estaban las iníciales RIF, "Pura Grasa Judía", se destinaron por las Waffen-SS. La envoltura empapelada reveló con objetividad completamente cínica que este jabón se fabricó con cuerpos Judíos. Sorprendentemente, la totalidad de los alemanes se olvidaron de describir si se produjo el jabón de niños, muchachas, hombres o personas mayores".



Wiesenthal sigue:
"Después de 1942, personal en el Gobierno General (Polonia) sabrían bien lo que el jabón RIF significaba. El mundo civilizado no creería la alegría con que los Nazis y sus mujeres en el Gobierno General pensaban sobre este jabón. En cada pedazo de jabón veían un Judío que había sido mágicamente puesto allí, y se había impedido así la aparición de un segundo Freud, Ehrlich o Einstein".



En otro artículo observaba: "La producción de jabón de grasa humana es así increíble, y era para algunos de los que estaban en campos de concentración un hallazgo difícil de comprender."
Con el paso de los años, numerosos de los supuestamente honrados historiadores han promovido el cuento del jabón. El periodista e historiador William L. Shirer, por ejemplo, lo repitió en su best-seller, El Auge y Caída del Tercer Reich.



El principal propagandista de guerra soviético Ilya Ehrenburg, escribió en su memoria de postguerra: "he tenido en mi mano una torta de jabón estampado con la leyenda "Pura Grasa Judía", preparado de los cadáveres de personas a quienes se habían destruido. Pero nadie necesita hablar de estas cosas: ya se han escrito cientos de libros acerca de ellos."



Una historia normal estudiada en los libros de textos en uso en escuelas secundarias de Canadá: El Siglo XX, dice a estudiantes que los alemanes habían "hervido" los cadáveres de sus víctimas Judías "para hacer jabón". La Anatomía del Nazismo, un librito publicado y distribuido por la "Liga Anti-Difamatoria" Sionista de la B'nai B'rith, declaró: " El brutal proceso de no acabó con los asesinatos en masa. Se fabricaron enormes cantidades de jabón de los cadáveres de esos asesinados".



En 1981, un detallado trabajo, Los Campos de la Muerte de Hitler, repitió el cuento del jabón con detalle pavoroso. Mientras nota que "unos historiadores alegan que la fábrica nazi de jabón de grasa humana es sólo un rumor austero", el autor, Konnilyn Feig, no obstante, acepta el cuento porque "más Escuelas de la Europa del Este... aceptan las historias del jabón, y otros tipos de barras hechas de humanos se encuentran en Europa Oriental-he visto muchas en estos años."
El Rabí de New York rabí Arthur Schneier repitió el cuento a la ceremonia de apertura de la reunión del Holocausto más grande de la historia. En su invocación a la "Recolección Americana de Sobrevivientes del Holocausto Judío", que tuvo lugar en Washington en Abril de 1983, el Rabí declaró solemnemente: "recordamos las barras de jabón con los iníciales RJF -Reind Jüdisches Fett, Pura Grada Judía- hecha de los cuerpos de nuestros seres queridos".



A pesar de todo llega a parecer una evidencia impresionante, el cargo de que los alemanes fabricaron jabón de seres humanos es una falsedad, como los historiadores del Holocausto ahora lo reconoces [belatedly]. La barra de jabón "RIF", con iníciales que supuestamente significan "Pura Grasa Judía" realmente indicaban nada más siniestro que "Centro de Provisión del Reich de Grasa Industrial" ("Reichsstelle für Industrielle Fettversorgung"), una agencia alemana responsable de la producción y distribución de jabón y productos de lavado durante la guerra. El jabón RIF era un sustituto de pobre calidad, que no contuvo nada de grasa, ni humano ni de otro origen.



Poco después de la guerra, la oficina del fiscal público de Flensburg, Alemania, empezó procedimientos legales contra Dr. Rudolf Spanner por su alegado papel en la producción de jabón humano en el Instituto de Danzig. Pero después de una investigación, se dejó caer el cargo calladamente. En una carta de enero de 1968, la oficina declaró ese su interrogatorio había determinado que en el Instituto de Danzig, durante la guerra, nunca se hizo jabón de cadáveres humanos.



Más recientemente, historiador Judío Walter Laqueur "negó historia establecida" al reconocer en su libro de1980, El Secreto Terrible, que el cuento del jabón humano no tiene ninguna base en la realidad. Gitta Sereny, otro historiador judío, escribe en su libro En Esa Oscuridad: "El universalmente aceptado cuento de que se usaron cadáveres para hacer jabón y fertilizante es finalmente refutada por la muy fiable Autoridad Central de Ludwigsburg para la Investigación de los Crímenes Nazis."



Deborah Lipstadt, una profesora de historia moderna judía, semejantemente "volvió a escribir historia" cuando confirmó en 1981: "Es un hecho que los Nazis nunca usaron los cuerpos de Judíos, y el de ningún otro, para la producción de jabón."



En Abril de 1990, el profesor Yehuda Bauer de la Universidad Hebrea de Israel, observó como uno de los principales historiadores del Holocausto, tan conocido como Shmuel Krakowski, director de los archivos del Centro del Holocausto Yad Vashem, de Israel, asegurando que el cuento del jabón del humano no es verdadero. Presos de los campos "fueron preparados para creer cualquier cuento de horror acerca de sus persecutores", dijo Bauer. Al mismo tiempo, sin embargo, él tenía el chutzpah para censurar la leyenda de "los Nazis."

De hecho, reproche por el cuento del jabón queda más bien con individuos como Simon Wiesenthal y Stephen Wise, organizaciones como el Congreso Mundial Judaico, y los victoriosos Poderes Aliados, ninguno de los cuales se ha disculpado alguna vez por promover esta vil falsedad.



¿Qué cosa haría que Bauer y Krakowski decidieran que es éste el tiempo apropiado para abandonar oficialmente el cuento del jabón? Krakowski mismo da indirectas de que una gran parte de la motivación por esta "retirada táctica" ha estado en preservar las mentiras sobre un Holocausto que se hunde, enviando a tirar por la borda las falsedades más evidentes. Ante el creciente desafío Revisionista, las falsedades más fáciles de comprobar como tales, como las historias del jabón, han llegado a ser puntos peligrosos porque levantan dudas acerca de la totalidad de la leyenda del Holocausto. Como Krakowski lo estableció: "Los historiadores han concluido que ese jabón no se hizo de grasa humana. Mientras muchas personas niegan que el Holocausto alguna vez ocurrió, ¿por qué darles entonces algo para usar en contra de la verdad?."
La mala fe de los fabricantes de ésta calculada y tardía concesión es mostrada por su fracaso al notar que el mito del jabón era autoritariamente "confirmado" en Nuremberg, y por su falta de disposición para tratar las implicaciones de esa confirmación para la credibilidad del Tribunal y de otras autoridades supuestamente fidedignas para establecer otros aspectos más fundamentales del cuento del Holocausto.



El contraste llamativo entre el sugerida repudio de la postguerra por el gobierno británico del infame fraude del "jabón humano" de la Primera Guerra Mundial, y la manera en que un cuento semejante de la propaganda, en la Segunda Guerra Mundial, se validó oficialmente sin base por los victoriosos Poderes Aliados, y entonces autoritariamente se mantuvo por muchos años, no sólo demuestra la falta de integridad de parte de muchos historiadores Occidentales, sino que destaca la declinación general de las normas éticas Occidentales durante este siglo.



El cuento del "jabón del humano" demuestra nuevamente el impacto tremendo de un rumor de tiempos bélicos, por fantástico que sea, pudiendo llegar en algún momento a tomar validez, especialmente cuando se disemina como una propaganda por individuos influyentes y organizaciones poderosas. Ese así como muchas inteligentes y reflexivas personas alguna vez pueden haber llegado a creer seriamente que los alemanes distribuyeron desvergonzadamente barras de jabón etiquetada con notas indicando que se fabricaron de cadáveres Judíos, demostrando cómo realmente las fábulas del Holocausto más absurdas pueden ser-y son- aceptadas como un hecho.




Sobre el autor:


Mark Weber es editor de The Journal of Historical Review (El Periódico de Revisión Histórica), publicado en seis ediciones anuales por el Instituto por Revisión Histórica. Estudió historia a la Universidad de Illinois (Chicago), la Universidad de Munich, la Universidad Estatal de Portland, y la Universidad de Indiana (M.A., 1977). Por cinco días, en marzo de 1988, testificó como un reconocido testigo experto sobre la "solución final" y debates sobre el Holocausto en un caso de la Corte Distrito de Toronto. Es autor de muchos artículos publicados, repasos y ensayos en aspectos varios de historia moderna europea. Weber ha aparecido como un huésped en numerosos programas radiales, y en el programa de televisión del sindicato de nacionalidad "Montel Williams". Institute For Historical Review, Post Office Box 2739, Newport Beach, California 92659, USA.

sábado, 1 de agosto de 2009

Colombia-Venezuela



Las relaciones críticas entre el gobierno Colombiano y venezolano al igual que las evidencias de que el gobierno de Hugo Chávez patrocina el terrorismo en Colombia no es una novedad esto tiene su historia:

13 de diciembre de 2004

Rodrigo Granda, el llamado "canciller de las FARC", es capturado en territorio venezolano.
El hecho coincide con la realización de un foro organizado por grupos de izquierda. Las FARC afirman que funcionarios venezolanos y estadounidenses están involucrados.

4 de enero de 2005


La policía colombiana anuncia la captura de Granda en la ciudad fronteriza colombiana de Cúcuta.
El ministro del Interior de Venezuela, Jesee Chacón, ordena una investigación.


6 de enero


El ministro de Defensa de Colombia, Jorge Alberto Uribe, asegura que la captura de Granda "fue realizada en exclusiva por nuestros efectivos y en territorio colombiano".

9 de enero
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, afirma estar convencido de que Granda fue "secuestrado" en Caracas.
"No hay duda, la policía de Colombia miente cuando dice que Granda fue arrestado en Cúcuta. Miente y está mintiendo al presidente (colombiano) Álvaro Uribe. Esto es muy grave, se trata de una violación de la soberanía venezolana", resalta el mandatario.

12 de enero
El gobierno colombiano reconoce haber pagado una recompensa por informaciones que permitieron la captura de Granda en territorio colombiano.
El ministro de Defensa, Jorge Alberto Uribe, asegura que la captura del dirigente de las FARC "no llevó a la presencia de autoridades colombianas en Venezuela", por lo que "las autoridades colombianas no violaron la soberanía de Venezuela".
"En Bogotá se recibieron informaciones a fines del año pasado de personas, no identificables por nosotros, que permitieron la captura", dijo. Según el ministro, Granda fue entregado "por esas personas" en Cúcuta.


Uribe recordó que en Colombia funciona un programa de recompensas con el fin de capturar a personas que "han torturado a la ciudadanía colombiana".
En tanto, el diputado venezolano Luis Tascón, de la comisión parlamentaria que investiga el caso, dice tener indicios de que el gobierno de Colombia entregó una cantidad de dinero valorada en US$1,5 millones a quienes capturaron a Granda.

"La actuación del gobierno colombiano vulnera el ordenamiento jurídico internacional, ya que no es el procedimiento pagar a caza-recompensas en otro país para que busquen a personas solicitadas en Colombia", declara el congresista.


Por su parte, el senador colombiano Jimmy Chamorro, de la Comisión de Relaciones Internacionales del Congreso, dice que "las explicaciones le corresponde darlas al gobierno de Venezuela", y cuestiona qué hacía Granda en dicho país.

13 de enero


Venezuela llama a consultas a su embajador en Colombia, Carlos Santiago Ramírez.
El vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, califica de "grave" lo que describió como el "secuestro" de Granda, y señala que el gobierno de Colombia debió solicitar la extradición, como lo estipulan las leyes internacionales.

Rangel reitera que las autoridades colombianas sobornaron a efectivos venezolanos para que realizaran el "secuestro", e informa que ocho funcionarios de las Fuerzas Armadas fueron arrestados en conexión con el caso.


14 de enero

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anuncia la suspensión de los lazos comerciales con Colombia hasta que se ofrezca una disculpa formal por lo que denomina una violación de la soberanía de su país.


En un discurso ante la Asamblea Nacional, Chávez afirma haber ordenado "paralizar todo acuerdo y todo negocio con Colombia".

"Se paraliza el gasoducto transcaribeño, lamentablemente, pero hasta que no sea reivindicada la soberanía violada de Venezuela, yo me veo obligado a tomar esta decisión", asegura el presidente.


"Es injustificable desde todo punto de vista que altos funcionarios del Estado colombiano y del gobierno colombiano estén instigando a funcionarios venezolanos al delito, (...) que estén comprando militares venezolanos, para que traicionen a su patria", agrega.

"Han cometido en Colombia un grave error y deben rectificarlo".

Por su parte, el gobierno de Colombia reitera en un comunicado no haber violado la soberanía venezolana y señaló que "el pueblo colombiano tiene derecho de librarse de la pesadilla del terrorismo".

También destaca que la Organización de Naciones Unidas "prohíbe a los países miembros albergar a terroristas de manera activa o pasiva", en alusión a la presencia de Rodrigo Granda en Venezuela, y exhortó a Caracas a crear una comisión binacional que aclare el incidente.

15 de enero

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, invita públicamente a su par venezolano Hugo Chávez a realizar una cumbre de mandatarios para abordar la crisis generada por el caso Granda, y discutir asuntos de seguridad y de la lucha contra el terrorismo.

16 de enero
Chávez rechaza la propuesta de Uribe, y afirma que no está dispuesto a conversar hasta tanto no haya una disculpa pública por parte del presidente colombiano.

El mandatario venezolano dice que sólo entonces conversará sobre el tema "cara a cara", aunque no en el marco de una cumbre de mandatarios.

Chávez también afirma que la crisis es producto de una "conspiración" por parte de sectores que se oponen, tanto en Colombia y Venezuela como en Estados Unidos, a la existencia de relaciones armoniosas entre los dos países.

Por su parte, el gobierno de Colombia acusa a Venezuela de haber protegido a Rodrigo Granda y advierte que albergar a terroristas viola la soberanía colombiana.

Un comunicado de la Presidencia agrega que entregará a Venezuela las pruebas "sobre la protección que funcionarios de ese país le otorgaban al señor Granda" y que suministrará "el nombre de siete cabecillas del terrorismo y la localización de varios campamentos".

Asimismo, reitera "la voluntad del gobierno colombiano de trabajar en armonía con el gobierno de Venezuela y de acuerdo con el procedimiento que definan las cancillerías".

17 de enero

El ministro del Interior de Venezuela, Jesse Chacón, señala que Colombia no dio una recompensa por información que llevó a la captura de Granda, sino que pagó su secuestro sobornando a guardias venezolanos.

"Estamos ante un caso de soborno que se consumó en Cúcuta a las cuatro de la mañana del 14 de diciembre con un pago por la captura de Granda y no por la información", asegura el secretario de Estado.

En tanto, el gobierno de Brasil se muestra dispuesto a mediar en la crisis entre Colombia y Venezuela, siempre y cuando reciba un pedido expreso de cualquiera de las partes.
El gobierno de Perú también se ofrece para actuar como mediador.

18 de enero

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, señala en una entrevista radial que "el problema de Colombia y de mi gobierno no es con Venezuela, sino con las FARC".
"El pueblo colombiano tiene el derecho a que le quitemos de encima esa pesadilla que durante tantos años lo ha maltratado que es el terrorismo".

20 de enero
Las autoridades colombianas envían a Venezuela la lista con los nombres de siete rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que desarrollan actividades en el país vecino.

Mientras que Brasil se ofrece como "facilitador" para solucionar la crisis diplomática entre Colombia y Venezuela.

El canciller brasileño, Celso Amorim, dijo -a propósito de la visita del presidente de Brasil, Luís Inácio Lula da Silva, a Colombia- que si su país "puede hacer algo para facilitar ese diálogo entre amigos, es natural que lo hagamos” .


21 de enero


El gobierno de Venezuela anunció que ya tiene la lista de los guerrilleros colombianos que desarrollan actividades en ese país, enviada este jueves por la cancillería de Colombia.
El Ministerio de Relaciones Exteriores venezolano informó a través de un comunicado que en la noche del mismo jueves (hora local) recibió el documento con los nombres de siete rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

22 de enero de 2005

Un asesor del presidente de Brasil llegó a Venezuela el sábado para tratar de poner fin a la crisis entre Colombia y Venezuela, que comenzó el pasado mes de diciembre.
Perú también envió un representante a Colombia para tratar el tema, mientras que el gobierno de Estados Unidos emitió un comunicado donde dijo estar "profundamente preocupado" por la crisis entre los dos países.

23 de enero de 2005

Hugo Chávez, reiteró que las relaciones de su país con Colombia no mejorarían mientras las autoridades de Bogotá no se disculpasen por la detención de Granda.


Por su parte el vice presidente de Venezuela, José Vicente Rangel, manifestó su decepción ante el listado presentado por Colombia con los nombres de presuntos rebeldes que estarían en territorio venezolano, diciendo que "es totalmente irrelevante".


24 de enero de 2005
Ante decenas de miles de simpatizantes, Chávez reiteró sus acusaciones a Colombia y anunció que las relaciones bilaterales con ese país permanecerían congeladas mientras el gobierno de Uribe no reconozca que cometió un error.

Además, Chávez dijo que la crisis entre Colombia y Venezuela fue producto de un complot de Estados Unidos y criticó particularmente a la recién nominada secretaria de Estado, Condoleezza Rice.

25 de enero de 2005

Estados Unidos rechazó las acusaciones del gobierno venezolano que lo involucraban en el presunto secuestro de Granda.

El departamento de Estado de EE.UU. pidió a Venezuela que explicara por qué permitió que Granda "se moviera con libertad dentro de su territorio e incluso obtuviera el pasaporte venezolano".


29 de enero de 2005

Colombia expresa en un comunicado "su mayor disposición para revisar los hechos (...) a fin de que si han resultado inconvenientes ante el examen de la República Bolivariana de Venezuela, no se repitan".

Por su parte, el gobierno venezolano dio a entender que consideraba superada la crisis diplomática entre las dos naciones.
El comunicado colombiano también anunciaba que Álvaro Uribe visitaría a Hugo Chávez el 3 de febrero en Venezuela, "con el fin de escuchar al presidente Chávez y proponerle unas reflexiones".
31 de enero de 2005

Hablando desde el Foro Social Mundial, en Porto Alegre, Brasil, el presidente Hugo Chávez dijo que la resolución final de la crisis con Colombia dependería del resultado de la reunión con Álvaro Uribe, el 3 de febrero en Venezuela.


2 de febrero de 2005


En entrevista exclusiva con la BBC, el vicepresidente de Venezuela, José Vicente Rangel, dijo que la crisis con Colombia estaba "prácticamente resuelta" y que la reunión entre los presidentes Hugo Chávez y Álvaro Uribe -prevista para el 3 de febrero- seguramente marcaría la normalización de las relaciones entre los dos países.




3 de febrero de 2005

El encuentro entre Uribe y Chávez fue suspendido luego de que el presidente de Colombia fuera ingresado al Hospital Naval de Cartagena por problemas gastrointestinales y laberintitis.

Estas son evidencias documentadas que dejan en claro cual es la posición de el presidente venezolano Hugo Chávez frente al terrorismo, ahora bien desde hace años sabemos que el gobierno chavista alberga en Venezuela a los terroristas de las FARC, y que además estos controlan ciertas poblaciones en el estado Táchira y el Zulia, sabemos además que en Venezuela existe cierta admiración por el grupo guerrillero, exaltan públicamente a personajes como Raúl Reyes e igualmente observamos la gran polémica que se formo alrededor de la captura de Rodrigo Granda, todos estos son hechos difíciles de ignorar.

El hecho mas resiente es la congelación de las relaciones entre Venezuela y Colombia, todo esto a raíz de el caso de los lanza cohetes tierra/aire referencia AT-4, adquiridos a la compañía sueca Saab Bofors Dynamics en los años ochenta a los cuales les dio uso las tropas de las FARC. Que podemos pensar nosotros como colombianos de un gobernante como Hugo Chávez, que con sus trastornadas ideas bolivarianas fomenta y patrocina el terrorismo en Colombia y a su ves en Latinoamérica, por otra parte, el gobierno sueco ha pedido explicaciones a Venezuela sobre el hecho e igualmente los colombianos exigimos respuestas, respuestas que no se obtienen ni obtendremos ya que como buen ignorante su solución y respuesta ha sido el congelar las relaciones con Colombia además Chávez ha dicho que expropiará las empresas colombianas que operan en Venezuela.

El canciller venezolano, Nicolás Maduro, señaló que el Gobierno de su país responderá "cuando sea el momento oportuno", "a esta nueva mentira”. Según Maduro, Colombia trata con esas acusaciones de "escurrir el bulto" y de culpar a los vecinos de su conflicto armado interno.
Maduro fue más allá al aseverar que esa "campaña" contra Venezuela busca "justificar lo injustificable", en alusión al acuerdo que Colombia negocia con Washington para permitir a Estados Unidos el uso de sus bases militares.

Asegura Maduro, "es la intención de instalar cuatro bases militares, concesión de territorio suramericano colombiano a tropas estadounidenses, con inmunidad para traer armamento de guerra del más sofisticado y peligroso a esta Suramérica en paz".

Ahora Chávez, ha anunciado que duplicará sus batallones de tanques dada la constante "amenaza" imperialista de "invadir" Venezuela, Estados Unidos intenta convertir a Colombia en el "Israel" de América Latina.

Es ahora el momento de tomar una posición frente al tema y empezar a cambiar nuestra situación Colombia hoy cuenta con dos amenazas grandes. La primera es: la entrada de tropas norteamericanas a suelo colombiano, y la segunda amenaza: el resurgir comunista que se vive hoy en varios países latinos como es el caso de Venezuela, Ecuador, Bolivia entre otros.

Es hora de reaccionar, no podemos permitir que la población Colombiana ni el continente se vea afectado por decisiones de estos ignorantes dirigentes, la soberanía la hemos perdido desde el momento que nuestra juventud dejo de preocuparse por nuestra patria, no podemos permitir que nuestras tropas -el Ejercito Nacional Colombiano- sean las únicas que luchen, hay que rescatar la nación, es necesario tomar conciencia y determinación, necesitamos nuevas políticas, no mas neoliberalismo y mucho menos comunismo.