viernes, 26 de noviembre de 2010

Cristo y la redención de la humanidad: la alquimia racial

Por :Ignacio Ondargáin

En opinión de List y Liebenfels, así como de otros diversos autores como Lagarde y Langbehn, Cristo era un auténtico ario, cuya sangre, derramada por la Lanza de Longino, fue recogida por el Grial, el cual es considerado como vínculo real con la raza divina original. La Lanza de Longino clavada en el costado de Cristo restaura en Él la totalidad que se perdiera cuando en el Paraíso, el Demiurgo Jehová tomara la costilla de Adán para “proceder a construir de ella una mujer”. Cristo, entonces, reunifica los pares opuestos, recupera la totalidad, la naturaleza divina que perdiera el hombre al ser dividido y caer en la dualidad de este mundo. La sangre de Cristo, recogida en el Grial, se ha convertido en sangre pura e inmortal. Chamberlain, dice que Cristo no tenía sangre judía, pues Galilea, significa “Tierra de Gentiles”, esto es, de “no judíos”. Según la ariosofía, los judíos, habrían acabado asesinando a Cristo, siguiendo los dictados de su propia naturaleza criminal. Cristo habría sido pues, un ario puro, un auténtico hijo de Dios que denunció a los judíos como hijos del Maligno Jehová y que manifestó sus poderes sobrenaturales y sus milagros gracias al poder del vril del que está dotado por su naturaleza divina. Si bien, y como sucede con toda revelación divina, con el tiempo gran parte de su mensaje habría sido pervertido y adulterado, permanecería en él un verdadero mensaje iniciático, aunque no accesible a la masa, sino a quienes tengan las claves para interpretarlo. Nos estamos refiriendo principalmente, al evangelio de san Juan.


No obstante, como hemos visto anteriormente, gnósticos y cátaros afirman que Cristo es un ser espiritual y que nunca encarnó en un cuerpo de carne de la creación de Jehová. Además, los evangelios canónigos no tienen fundamento alguno: no existe un sólo documento histórico que hable de la existencia de Jesucristo ni que mencione una sola de las historietas escritas en los evangelios. Esta falta de acreditación histórica no admite ningún tipo de justificación: la vida y la historia de innumerables personajes, magos, místicos y demás está perfectamente documentada históricamente con todo tipo de documentos de la época. Pero Jesucristo no existe para la historia porque no existió nunca más que en la invención judía de los evangelios “históricos”.

La ariosofía afirma que, para regenerar el mundo, es necesario recuperar la raza aria original. Sólo así se podrá volver a la Edad de Oro, con la raza aria pura viviendo en perfecta comunión con Dios y llevando a cabo su verdadera naturaleza.


El hermetismo más esencial y la alquimia entienden que todo progreso en el desarrollo espiritual que realiza una persona en el nivel personal, ha de estar necesariamente acompañado de una transformación física en el operante. De esto tratan las diferentes vías iniciáticas, y esta transformación física es el resultado, entre otras cosas, de prácticas de ascesis (ejercicio, gimnasia), endurecimiento, concentración, meditación, yoga, oración, visualización, purificación y demás. Gustav Meyrink en su libro “El dominico blanco” (capipítulo IX: “Soledad”), dice que “el secreto más profundo de todos los enigmas es la transformación alquímica de la forma. El camino oculto al renacimiento en el espíritu, mencionado en la Biblia, es una transformación del cuerpo y no del espíritu. El espíritu se expresa por medio de la forma; la cincela y amplía constantemente, empleando el destino como instrumento; cuanto más rígida e imperfecta sea, tanto más rígida e imperfecta será la clase de revelación espiritual; cuanto más agradable y delicada sea, con tanta mayor diversidad se manifestará el espíritu. (...) El cambio de forma a que me refiero tiene su comienzo en lo oculto, en las corrientes magnéticas que determinan el sistema de ejes de la estructura corporal; primero cambia la mentalidad del ser, sus inclinaciones e impulsos, y luego sigue el cambio del comportamiento y con él la transformación de la forma, hasta que ésta se convierte en el cuerpo resucitado del Evangelio. Es como cuando una estatua de hielo empieza a derretirse desde dentro”. La espiritualización de la materia. Si aplicamos esta ley espiritual a las sociedades humanas, diríamos que todo desarrollo espiritual de la humanidad, habrá de acompañarse de una transformación y purificación racial de la misma, ya que las razas vendrían a ser, según la ariosofía, la tendencia espiritual y la forma que adoptarán en su desarrollo las diversas sociedades. Sólo una adecuada política eugenésica, podrá conseguir la regeneración y recreación de la raza aria, la cual es el fundamento espiritual y civilizador de la humanidad. Así pues, se trataría de recuperar los restos involucionados de esta raza aria que aún quedan, ahí donde estén, en las diversas naciones, regiones, familias, individuos, persona a persona, para purificarlos en un proceso de “alquimia racial”.


Interesante es recordar aquí los estudios del barón italiano Julius Évola, (1898-1973) quien, en su libro “La raza del espíritu” afirma que “en su aspecto más externo, una idea convertida en estado de ánimo colectivo e ideal de una determinada civilización dará lugar a un tipo humano casi como con los rasgos de una verdadera y propia “raza del cuerpo” nueva”. Esto es, según el autor italiano, la raza del cuerpo (la raza física), vendría a ser el resultado del alma o mente-mentalidad, del individuo y de la nación en su conjunto, lo cual no niega, sino que liga y confirma el fundamento de que la mente está determinada por la raza: “los procesos en los que una idea, un estado de ánimo, da lugar a un tipo humano (raza), son reales y son una extensión de lo que es positivamente hallable en los sujetos individuales”.


Según esta interesante exposición, la idea, la mente, da lugar a la forma, a la vez que la misma mente está determinada por la forma en una relación de interdependencia y sincronía: “una idea convertida en estado de ánimo colectivo e ideal de una determinada civilización dará lugar a un tipo humano casi como con los rasgos de una verdadera y propia “raza del cuerpo” nueva”.


Así pues, Évola afirma que también en la cuestión de la raza y de la descendencia, “son de particular importancia los ejemplos de la influencia del estado de ánimo o de una determinada imagen de la madre sobre el hijo que ella dará a luz y que dejará en él sus rastros”. Es decir, la idea de la madre, el “idealismo mágico” de la madre, es determinante en la “creación” de su propio hijo.


Continúa Évola diciendo que “una idea, en tanto actúe con suficiente intensidad y continuidad en un determinado clima histórico y en una determinada colectividad (la materia prima “alquímica” sobre la que se actúa es la base racial, la raza existente), termina dando lugar a una “raza del alma” y, a través de la persistencia de la acción, hace aparecer en las generaciones que inmediatamente le siguen un tipo físico común nuevo, a ser considerado, desde un cierto punto de vista, como una raza nueva”.

Cuando en este proceso entran a formar parte los principios más profundos, pertenecientes al plano del espíritu, en el cual, en última instancia, se encuentran las raíces determinantes y “eternas” de las razas verdaderas y originarias, la raza viene a asentarse sobre un principio esencial e inmutable.

Es de tal forma como entiende Évola que la evocación espiritual establecería el contacto con algo más originario que las meras razas elementales o naturales. Es decir, el tipo verdaderamente puro acabaría manifestándose finalmente por efecto de fuerzas suprabiológicas, más allá de la simple biología.

Según esta idea, las razas malsanas degeneradas “subhumanas”, tendrían su gestación y desarrollo en el vicio y el desorden, mientras que la pureza y la virtud serían la génesis y el motor de la raza aria pura.


En definitiva, el espíritu y no el elemento alma, es el que debería constituir el punto extremo y fundamental de referencia de la jerarquía de los tres elementos del ser humano (cuerpo, alma, espíritu) y por ende también el verdadero principio informador en cualquier civilización verdaderamente “en orden”.
En similar línea argumental, Lanz von Liebenfels afirma que “una regeneración físico-espiritual tendente a recuperar la naturaleza del ario, permitiría volver a disponer de la naturaleza física y los órganos electro-espirituales atrofiados en la glándula pineal y en la pituitaria”. Los ariósofos entienden que el Reino de Cristo de los mil años del “Apocalipsis” de san Juan, hace referencia al tiempo que una nación, sabia y saludablemente gobernada, necesitaría para regenerar la raza.
Adolf Hitler en “Mi Lucha” (Volumen II, capítulo 2: “el estado”) viene a refirse a toda la cuestión que venimos tratando, poniendo especial énfasis en la cuestión de la “raza pura”. La idea de re-creación (a través del proceso “alquímico” de purificación) de la raza aria está presente en este texto de “Mi Lucha”, donde expone la idea de crear colonias de raza pura que vendrán a ser el orgullo de toda la nación, hasta conseguir crear una raza que portará en sí las cualidades primigenias perdidas. Podemos leer todo esto en palabras del mismo libro del Führer:
“Si por ejemplo, en una determinada raza un individuo se cruza con otro de raza inferior, el resultado inmediato es la baja del nivel racial y, después, el debilitamiento de los descendientes, en comparación con los representantes de la raza pura. Prohibiéndose absolutamente nuevos cruzamientos con la raza superior, los bastardos, cruzándose entre sí, o desaparecerían dada su poca resistencia o, con el correr de los tiempos, a través de mezclas constantes, crearían un tipo en el cual nunca más se reconocería ninguna de las cualidades de la raza pura. (...)
En el correr de los tiempos, todos esos nuevos organismos raciales, como consecuencia del rebajamiento del nivel de la raza y de la disminución de la fortaleza espiritual de ahí dimanante, no podrían salir victoriosos en una lucha con una raza pura, incluso intelectualmente atrasada. (...)


Los productos bastardos entran por sí mismos en un segundo plano a menos que, por el número considerable por ellos alcanzado, la resistencia de los elementos raciales puros se hubiera vuelto imposible.


El hombre que haya perdido sus instintos superiores, hasta que no reciba un correctivo de la Naturaleza, no será consciente de la pérdida de ese instinto. Existe siempre el peligro de que el individuo totalmente ciego, cada vez más destruya las fronteras entre las razas hasta perder completamente las mejores cualidades de la raza superior. Resultará de todo eso una masa informe que los famosos reformadores de nuestros días ven como un ideal. En poco tiempo, desaparecería del mundo el idealismo. Se podría formar con eso un gran rebaño de individuos pasivos, pero nunca de hombres portadores y creadores de cultura. La misión de la humanidad debería, entonces, ser considerada como terminada.


Quien no quiera que la humanidad marche hacia esa situación, se debe hacer a la idea de que la misión principal de los estados germánicos es cuidar de poner un dique a una progresiva mezcla de razas.


La generación de nuestros conocidos abúlicos e ignorantes de hoy naturalmente gritará y se quejará de la “ofensa a los más sagrados derechos humanos”.

Sólo existe, sin embargo, un derecho sagrado y ese derecho es un deber para con lo más sagrado, consistiendo en velar por la pureza racial. Por la defensa de la parte más sana de la humanidad, se hace posible un perfeccionamiento mayor de la especie humana.
Un Estado de concepción racista tendrá, en primer lugar, el deber de sacar al matrimonio del plano de una perpetua degradación racial y consagrarlo como la institución destinada a crear seres a imagen del Señor y no monstruos, mitad hombre, mitad mono.

Toda protesta contra esta tesis, fundándose en razones llamadas humanitarias, es acorde con una época en la que, por un lado, se da a cualquier degenerado la posibilidad de multiplicarse, lo cual supone imponer a sus descendientes y a los contemporáneos de estos indecibles sufrimientos, en tanto que, por el otro, se ofrece en las droguerías (farmacias) y hasta en puestos de venta ambulantes, los medios destinados a evitar la concepción en la mujer, aun tratándose de padres completamente sanos.

Es deber del Estado Racista reparar los daños ocasionados en este orden. Tiene que comenzar por hacer de la cuestión de la raza el punto central de la vida general; tiene que velar por la conservación de su pureza y tiene también que consagrar al niño como el bien más preciado de su pueblo. Está obligado a cuidar que sólo los individuos sanos tengan descendencia. Debe inculcar que existe un oprobio único: engendrar estando enfermo o siendo defectuoso, y debe ser considerado un gran honor el impedir que eso acontezca; pero en este caso hay una acción que dignifica: renunciar a la descendencia. Por el contrario, deberá considerarse execrable el privar a la nación de niños sanos. El estado tendrá que ser el garante de un futuro milenario, frente al cual nada significan el deseo y el egoísmo individuales. El estado tiene que poner los más modernos recursos médicos al servicio de esta necesidad. Todo individuo notoriamente enfermo y efectivamente tarado, y, como tal, susceptible de seguir transmitiendo por herencia sus defectos, debe ser declarado inapto para la procreación y sometido a tratamiento esterilizante. Por otro lado, el estado tiene que velar porque la fecundidad de la mujer sana no sufra restricciones como consecuencia de la pésima administración económica de un régimen de gobierno que ha convertido en una maldición para los padres la dicha de tener una prole numerosa. Se debe liberar a la nación de esa indolente y criminal indiferencia con que se trata a las familias numerosas y en lugar de eso ver en ellas la mayor felicidad para un pueblo. Las atenciones de la nación deben ser más en favor de los niños que de los adultos.


Aquél que física y mentalmente no es sano, no debe ni puede perpetuar sus males en el cuerpo de un hijo. Enorme es el trabajo educativo que pesa sobre el estado racista en este orden, pero su obra aparecerá un día como el hecho más grandioso que la más gloriosa de las guerras de ésta nuestra época burguesa. El estado, por medio de la educación tiene que persuadir al individuo de que estar enfermo y ser físicamente débil no constituye una afrenta, sino simplemente una desgracia digna de compasión; pero que es un crimen, y por consiguiente, una afrenta, transmitir por propio egoísmo esa desgracia a seres inocentes. Por el contrario, es una prueba de gran nobleza de sentimientos, del más admirable espíritu de la humanidad, que el enfermo renuncie a tener hijos suyos y consagre su amor y su ternura a algún niño pobre, cuya salud le dé la esperanza de vivir y ser un miembro de valor en una comunidad fuerte. En esa obra de educación el estado debe coronar sus esfuerzos tratando también el aspecto intelectual. El estado deberá obrar prescindiendo de la comprensión o incomprensión, de la popularidad o impopularidad que provoque su modo de proceder en este orden.


Una prohibición, durante seis siglos, de procreación de los degenerados físicos y mentales no sólo liberaría a la humanidad de esa inmensa desgracia sino que, además, produciría una situación de higiene y de salubridad que hoy parece casi imposible. Si se realiza con método un plan de procreación de los más sanos, el resultado será la constitución de una raza que portará en sí las cualidades primigenias perdidas, evitando de esta forma la degradación física e intelectual del presente.


Sólo después de haber tomado ese derrotero es cuando un pueblo y un gobierno conseguirán una mejor raza y aumentarán su capacidad de procreación, permitiendo después a la colectividad gozar de todas las ventajas de una raza sana, lo que constituye la mayor felicidad para una nación.


Es preciso que el gobierno no deje al azar a los nuevos elementos incorporados a la nación, sino, que por el contrario, los someta a determinadas reglas. Deben ser organizadas comisiones que tengan a su cargo dar instrucciones a esos individuos, informes que obedezcan al criterio de pureza racial. Así se formarán colonias cuyos habitantes todos serán portadores de la sangre más pura y, al mismo tiempo, de gran capacidad. Será el más preciado tesoro de la nación. Su progreso debe ser considerado con orgullo por todos, pues en ellos están los gérmenes de un gran desarrollo nacional y de la propia humanidad.

Apoyada en el estado, la ideología racista logrará a la postre el advenimiento de una época mejor, en la cual los hombres se preocuparán menos de la selección de perros, caballos y gatos que de levantar el nivel racial del hombre mismo”.

Después de mucho buscar y profundizar en la cuestión, hemos podido llegar a entender que la ariosofía, es una emanación y recuperación de los antiguos conocimientos y religiones iniciáticas y paganas. Cristo es, en la ariosofía, un iniciado regio, equivalente del dios Wotan.


En esta línea, Nietzsche, como “profeta del Eterno Retorno”, se proclama mensajero de la vida. Nietzsche nos enseña a sentir y a participar del entusiasmo por todo lo que hace al hombre digno de vivir. Y de esta dignidad sólo participa el ser humano inteligente, despierto, sano, fuerte, alegre, orgulloso y aristocrático. Con el recuerdo de los hiperbóreos y la divinidad perdida, escribe en “El Anticristo”:
“Mirémonos a la cara.


Nosotros somos hiperbóreos, sabemos muy bien cuan aparte vivimos.
Ni por tierra ni por agua encontrarás el camino que conduce a los hiperbóreos; ya Píndaro supo esto de nosotros…”.
“Más allá del norte, del hielo, del hoy,
más allá de la muerte,
aparte–
¡nuestra vida, nuestra felicidad!
Ni por tierra
ni por agua
puedes encontrar el camino
hacia nosotros los hiperbóreos:
así lo vaticinó de nosotros una boca sabia”

En la contienda cósmica a la que hemos venido refiriéndonos, la ariosofía tiene por fin recrear al hombre ario: verdadero hijo de los dioses. El ario, cuya sangre pura dio existencia a la Edad de Oro, aportó a la humanidad su sangre, “fuego de los dioses”. Este fuego divino (la sangre pura), otorgó a la humanidad la capacidad de civilización y el conocimiento. El conocimiento viene a ser el reflejo del mundo divino, el cual llega a existir sobre la tierra mediante la “memoria de la sangre” de los arios. Esta “memoria de la sangre” aria es el recuerdo del Paraíso. Las tradiciones antiguas hablan del final de los tiempos que ha de preceder al retorno de los hijos de los dioses.

Hasta entonces, permanecemos atentos a los signos que nos indican la evolución y el alcance final del proceso.
Texto tomado de: NacionalSocialismo. Historia y Mitos
CAPÍTULO VI

martes, 17 de agosto de 2010

Homenaje a Rudolf Hess


Cuando en 1954 le preguntaron al poeta alemán Hanns Grimm “¿Dónde está Alemania?”, él respondió: “Alemania está en la prisión de Spandau, en la celda de Rudolf Hess”. Los aliados prohibieron su nombre, hablaban del “prisionero numero siete”. El prisionero numero siete transcurrió estoico y altivo cuarenta y seis años de carcel, sin pedir perdón. Comprended - escribió a su familia – mi honor importa mas que mi libertad. El 17 de Agosto de 1987 fue estrangulado por dos agentes del S.A.S británico. En Wunsiedel, pequeña ciudad alemana, cercana a Bayreuth, esta su tumba. Las autoridades han prohibido las marchas de la juventud Nacional Socialista de Europa a rendir aquí su homenaje. Hombre libre es quien se atreve a elegir sus héroes.


Pero no pueden impedir que cientos de hermanas y hermanos blancos rindan un sentido homenaje cada año a su HEROE.

Que todos entiendan que el sentido de este homenaje no es para el presente, hablamos solo para quienes intuyen que hay un puente en el ahora casual y la ciclicidad del destino. Para nosotros la historia acontece como contacto del tiempo con el ser ario e indoeuropeo, indestructible, en eterno retorno de héroes, mitos y arquetipos. En su ensayo premiado en 1921 escribía Hess: “Si queremos buscar lo que probablemente ocurrirá en el fututo, debemos volver la mirada al pasado. La historia se repite a grandes rasgos. Al estallido de enfermedades semejantes siguen como médicos hombres de carácter similar”. Rudolf Hess, miembro de la Sociedad Thule y discípulo de Karl Haushofer sabía lo que estaba diciendo y obro en consecuencia. Los vencedores de Yalta condenaron por “crímenes contra la paz” a quien hizo cuanto estaba en su poder para acabar con la guerra. Esto pertenece a la lógica de un sistema criminal que es enemigo de la raza blanca y de todos los pueblos.


En el Tribunal de Nuremberg, Hess rehusó defenderse y solo rompió su silencio para declarar ante sus jueces vencedores: “Me alegra saber que he cumplido con mi deber para con mi pueblo, mi deber como alemán, como nacional socialista, como leal lugarteniente de mi Führer. No me arrepiento de nada. Si estuviera de nuevo al principio, volvería a obrar como obré, aunque supiera que al final haya de arder en una hoguera para mi muerte en llamas. Compareceré delante del Todo poderoso. A el le prestare mis cuentas y se que al final me absolverá.”


El 17 de Agosto todos los Nacional Socialistas del mundo homenajearan a Rudolf Hess, incluyendo la celebración de diferentes actos en la Republica Judía de Alemania, y a pesar de la brutal, exagerada y desproporcionada represión que se sufre en esa fecha, que lo único que demuestra es la hipocresía y el terror de la mafia judía y su sistema usurero-democrático, para esconderle la verdad al pueblo. ¡Honor y Gloria a nuestros héroes!


Rudolf Hess, a pesar de soportar 46 años de sádicas torturas, por parte de judíos, comunistas, masones, liberales, homosexuales, drogadictos, en fin: de todo el "mundo democrático", se mantuvo completamente lúcido hasta el último día de su vida. Así lo demuestran las numerosas cartas que le envió desde la cárcel a su hijo y a su esposa. En ellas hablaba de todos los temas: literatura, música, ingeniería, astronomía, política, filosofía, etc. En estas le aconsejaba a su hijo sobre las lecturas o los estudios a seguir.


Indudablemente Rudolf Hess, poseía un intelecto superior y todo ese bagaje cultural lo volcó en sus cartas. A continuación algunas de ellas:



Spandau, 15/6/1957


He recibido tu obra de aprendizaje, dactilografiada y en el más moderno estilo literario; con desprecio de las mayúsculas y la habitual puntuación, el lector corriente tiene que adivinar dónde comienzan las frases y dónde terminan (sonrie). Pero no te desanimes por causa de las críticas de este severo padre y sigue con las prácticas de mecanografía; mediante los sucesivos ejercicios llegarás a ser, si no maestro, por lo menos un oficial o por lo menos un oficial o por lo menos un aprendiz que conocerá de manera tan perfecta su actividad manual -o mejor, actividad digital- hasta el punto de no necesitar más lecciones que las previstas en tales casos. Trata de pensar constantemente en ello: hay también márgenes, puntos y comas que luego iran colocandose por sí mismos y sin mayor preocupación en los lugares que les corresponden.



Me preguntas si estoy de acuerdo con tus estudios mecanografiados y la actividad que en materia escolar llevas en la actualidad. Les ocurre a muchos que experimentan dudas y vacilaciones en el curso de sus estudios, sobre si han hecho bien su elección. Cambiar tempranamente de camino es buena cosa -como ocurrre contigo- porque por lo menos no se ha experimentado pérdida alguna de tiempo. Claro que no puede, en ningún caso considerare como enteramente perdida, puesto que todos los conocimientos que se adquieren resultan útiles en un momento o en otro. En caso de que ahora no te des cuenta de esta actividad, lo cierto es que contribuyen a dotarte de un sentido de autodisciplina y responsabilidad que resultan útiles en la escuela del pensamiento y la vida. Considero por ello que tu madre tiene razón cuando considera que en todos los casos debes, dada tu juventud, apretar los dientes y seguir obstinadamente adelante. No es lícito soltarse a sí mismo las riendas, tanto de una manera exterior como interna, con la excusa de que "no es lo que se deseaba". Procura tascar el freno y exclama, dirigiéndote a tí mismo: "¡Contención, contención !"


Ya te he dicho que la época de los estudios indistintos sirve para completar tu cultura general y no debe considerarse, por ello, como tiempo perdido. ¿Asistes a conferencias sobre temas jurídicos? ¿Tomas parte en ejercicios de oratoria? Es importante alcanzar un alto nivel de formación general, puesto que resulta así bastante más facil alcanzar más tarde un puesto destacado. En todas las profesiones hay zonas marginales y limítrofes, cuyo dominio se hace mucho más facil con una formación elevada, que posibilite el examen y la ponderada reflexión.



Para orientarse en cualquier dirección hay que considerar con atención las cosas y efectuar luego las necesarias combinaciones. Cuanto más alto se llega más forzosamente se hace ello necesario si no se quiere ver las cosas desde una perspectiva muy baja y unilateral como es el caso de tantos especialistas, sino que se desea tender la vista soberana desde los más altos puntos de mira.



Te aconsejo que al elegir tus lecturas tengas siempre presente que han de contribuir poderosamente a la formación general. Las novelas contribuyen tan sólo excepcionalmente a tales finalidades y en mucho mayor grado, las descripciones de viajes, las memorias de personajes importantes, así como algunas vivaces descripciones históricas. De todos modos, la Historia no tiene que presentarse de una manera seca y difícil. La literatura de vuelos demasiados líricos y considerable dosis de fantasía, solamente puede ofrecer provecho cuando se trata de autores consagrados y tiene una muy patente calidad. Existen también libros de física e historia natural que tienen un gran interés; los paralelos trazados con ejemplos de la Naturaleza pueden resultar muy convincentes en una conversación. Si en tu actividad vital te has trazado una meta muy alta, no puedes contentarte con lo que es normal y corriente en todos los órdenes.



Ello es válido incluso si los caminos de la vida te llevan a ser comerciante, actividad contra la cual no tengo en rigor nada en contra; en tal caso tu objetivo tendrá que se alcanzar la categoría de "señor del comercio", es decir, algo así como un "real comerciante". Trazado este camino, no debes creer que resulte fácil, ni mucho menos: la marcha hacia la cumbre nos obliga a atravesar con frecuencia profundas hondonadas y áridas planicies, cuesta mucho sudor y exige una gran fuerza de voluntad y llegado a la parte superior la posición resulta en definitiva más soberana que en la mayor parte de las otras actividades o profesiones. Quizás te aclare bastante sobre todo ello el viaje al mundo extranjero, que contribuirá singularmente a ampliar tus conceptos en todo este sentido.



Spandau, 22/6/1957


...piensa siempre una de las premisas, para la actividad intelectual de alto nivel es la capacidad de concentración. Tan sólo la concentración en una actividad permite dominarla en un espacio de tiempo mínimo y llegar a una actividad espiritual auténticamente efectiva. Pero si bien te recomiendo mantenerte alejado de las diversiones, no quiero que te conviertas en un cascarrabias, en un seco ambicioso. Todo lo contrario precisamente la falta de concentración puede llevar a ello, impulsar al trabajo penoso cuando se desea llevar algo a cabo, se encuentra duro el estudio y surge así la sensación de que la profesión elegida no le cuadra a uno. Pero es el caso de que ocurre igual, en idénticas circunstancias. Solamente la seria introspección de sí mismo, el examen de las propias posibilidades y la concentración absoluta permiten que el fenómeno cambie radicalmente de signo y que se despierte y acreciente el interés. Cuanto mayor es esta profundización, más satisfactorio se encuentra el trabajo, que puede convertirse en auténtica pasión, sea cual fuere la actividad elegida.



No tienes que esperar, empero, que todo te salga bien a la primera. Quizás resulte mucho mejor conseguir las cosas con esfuerzo, ya que así se valora mucho más su posesión. Para huir de todas las tentaciones que puedan tenderte los demonios de la distracción, lo mejor sería que te fuera posible frecuentar una escuela superior lejos de todas las "bendiciones" de la civilización, en medio del bosque, si ellos existiera o en un convento (sonrie) con muchos libros, donde te sentaras con los oídos tapados para que no llegaran hasta tí los rumores del mundo. Si me fuera posible venir de nuevo al mundo y emprender otra vez mis estudios escogería el convento... entendiendo por ello "conventos laicos", claro está.



En suma: procura mantenerte alejado de todo durante los estudios; escoge entre el nivel discreto y normal, que te llevará a una existencia gris y sin grandes alicientes o la preparación intensa susceptible de conducirte hasta las altas cimas. ¡Escoge !


Spandau, 22/11/1958


En tu cumpleaños te deseo de todo corarzón lo mejor para tu futuro, sobre todo por no ser un aniversario corriente, sino aquel que te hace mayor de edad. Como hombre plenamente responsable, adquieres así en parte tus derechos... aunque limitados en la práctica por una material falta de iniciativa, hasta que también puedas adquirir independencia en este aspecto. He dicho antes que adquieres sólo en parte tus derechos, en parte, puesto que se circunscriben claro está, a los deberes y las limitaciones que la propia libertad y responsabilidad establecen, tanto hacia tu propia persona como en lo que atañe al prójimo que te rodea.



Que tengas suerte en todos los caminos de tu vida! Pero no confíes en esta ayuda incierta que es la suerte y harás bien en tener en cuenta que tienen razón aquellos que consideran que sólo los capaces tienen suerte de una manera permanente. Procura así mantener siempre la entereza, que no te falte el valor; haz gala de constancia, tanto en aquellas tareas que la vida te plantee como en aquellos otros deberes que tú mismo te señales.


Que las palabras de Goethe sean siempre tu lema:


Pensamientos cobardes
vacilaciones constantes,
timideces temerosas,
lamentaciones femeninas,
no te harán libre.
Oponerse con fuerza
a las violencias;
nunca ceder
mostrarse fuerte
Te echarán en los brazos de los dioses.

No olvides las propias violencias a que pueda impulsarte tu propio corazón. El principio de tan importante época de tu vida me ha obligado a adquirir, en mis felicitaciones de cumpleaños, un tono más grave de los que hubiera deseado. No tienes que deducir por ello que quiero coartar con las invocaciones al deber el derecho de la juventud a disfrutar del lado alegre de la existencia.


Pero para ese verdadero disfrute se precisa la felicidad; es más, la felicidad aparece como una premisa para que no se altere el goce de la vida. Sólo así puede conseguirse la verdadera dicha. Esa dicha que es mi más sincero deseo para tí.



Spandau, 15/12/1958

Mis pensamientos se apartan ahora largamento de la civilización para alcanzar los restos que han quedado de una auténtica cultura: las fiestas de Navidad. Cuántas evocaciones despierta en nosotros el solo pensamiento de estas fiestas ! Son las más profundamentes amables, las más alemanas de todas las celebraciones, por lo menos tal como aparecen en el recuerdo de tantos y tantos, asociadas a sus años de infancia y juventud: el aroma de los abetos y las candelas encendidas. Considero que deberían seguir celebrándose siempre así esas jornadas: que las antiguas canciones navideñas deberían escucharse, para sosiego y paz de los espíritus, con el fervor prestado a la "missa Solmenis" o el "Requiem" de Mozart. De esta manera, la Navidad equivaldría a la unión siquierar sea en el recuerdo, tanto vuestro como mío; al recuerdo de todos aquellos que me pertenecen...



Spandau, 24/4/1960


Coincido plenamente con tu opinión de que resultaría más importante librar a la Humanidad de muchos azotes y plagas que volar a la luna. Hay, a mi entender, cosas mucho más importantes, entre ellas cuidar de que nuestra esfera terrestre no este repleta, dentro de unos decenios, de seres humanos a los que falte lugar y alimentos. En vez de ellos se ejercita el costoso "hobby" de emprender un futuro tránsito de ida y de vuelta con nuestro satélite, sin duda con el propósito de llegar a una especie de "deportación" de los "hombres peligrosos" al mismo. (sonrie)


Spandau, 7/4/1963

Habéis estado alguna vez en Kaiserstuhl? En caso negativo, no desaprovechar la ocasión si llegáis al lugar, de dar un paseíto por allá; debe reinar un silencia extraordinariamente sugestivo y resultar por consiguiente sumamente encantador; si se siguen solitarios senderos de a pie, se dominan encantadoras vistas sobre Vogesen y la Selva Negra oriental. Muy interesante es desde el punto de vista geológico (terreno neovolcánico), con la temperatura media más alta de Alemania y también dotado botánicamente con flores que no se dan entre nosotros, entre las que hay que contar las violetas blancas y las maravillosas lilas salvajes. En cuanto a los vinos de Kaiserstuhl, es mejor guardar silencio (sonrie).


Ay ! Querría poder recorrer de nuevo uno y otro rincon del Santo Reich, aunque no sea en la actualidad tan santo, pero sí capaz de ofrecernos, para nuestro goce, eso de los que Dios le ha dotado, en especial los vinos. Acudid en representación mía y acordaros de mí al degustar el vino. Pero pongo rápidamente punto final para no sentirme tan sentimental como si me hubiera bebido un cántaro de vino.


Spandau, 26/4/1968

Hoy he podido contemplar desde aquí una hermosa lucha aérea, con vuelos en picada, enderezamientos, cerradas curvas e incluso "looping": en pocas palabras: la más alta escuela de arte del vuelo por ambas partes. Fue admirable. Seis contra uno, a pesar de lo cual el último se mantuvo siempre orgulloso y se lanzó a frecuentes contraataques mientras lanzaba su grito de guerra. Era éste un cernícalo y sus oponentes, cornejas. Tuve la sensación, sin embargo, de que ninguna de las partes se tomaba las cosas con demasiada seriedad y obraban más bien como si lo hicieran por deporte, como una especie de ejercicios gimnástico matutino para mantenerse en forma con vistas a futuros vuelos. Cuando hubieron volado bastante y se hallaban visiblemente agotados, hubo entre lo oponentes una pausa, una especie de armisticio, y se posaron, amigo y enemigo, uno no lejos de otro.


Asesinado el 17 de agosto de 1987

Combatiente de gloriosas campañas

siempre enarbolaste la misma bandera,

vanguardia, fe y permanencia entrañas

tu postrera hora igualara la primera.

Aun cuando, paloma en mano, alas tomaste

no hubo hipocresía, sino fidelidad...

escupida fue la enseña que ayer mostraste

jamas lo será el halo de tu integridad !!

Si a las rejas te arrojó el odio nefasto

más poderoso, la humillación venciste

y hasta los caballos de Troya dominando

un segundo vuelo, más épico, emprendiste.

Venganza y envidia....de nada valieron

y que subieses al pico imperecedero

ni las propias cadenas lo impidieron !!

Al desgarrarse tinieblas del olvido

ahora el enemigo te contempla, altanero,

la antorcha flamante, firme, en el brazo erquido

afirmando la esperanza en la reconquista...

sólo el estoicismo de tu bastión de acero

digno es del alma ¡Nacionalsocialista!


''Vivir se debe la vida de tal suerte que viva quede en la muerte". Y Rudolf Hess cumplió este mandamiento. La muerte no es para él algo aterrador: es simplemente otro acto de servicio.

El mejor homenaje que podemos brindarle es continuar la lucha sin cuartel contra los enemigos de la verdad. Que Dios le de a Rudolf Hess el descanso eterno y a nosotros nos lo niegue hasta conseguir el cumplimiento de los ideales que compartimos.

domingo, 25 de julio de 2010

El camino del guerrero ario

La palabra camino nos deja ver dos conceptos, por un lado tenemos el inicio, Alfa, el génesis, el comienzo del todo y por otro lado está el fin, Omega, la meta, hacia donde hay que llegar y la forma de hacer este recorrido, este es el punto desarrollado a continuación, la señal dada por el Gnosis, la revelación anterior nos marca la pauta, lo que ha sucedido y lo que sucederá, el pasado y el futuro, el sentido profético de nuestra existencia, sin embargo y junto con este destino fatal que nos aqueja, está la esperanza de remontar la época oscura, a través de nuestra propia iniciación guerrera, de nuestro propio desperta divino, que debe estar acompañado de un patrón de conducta que nos libere de la esclavitud física del materialismo demiúrgico.

El reconocimiento racial, el auto descubrimiento de ser parte de la comunidad divina, del reconocimiento interno del Dios es el motivo de esta diferencia racial, es por ello que la existencia de diferencias entre de la raza blanca y las demás no es de corte solo físico, es el porqué en la raza blanca y sus diferentes acepciones, catalanes, iberos, Germanos, Caucásicos y otros está la clave de la resurrección, estamos orgullosos de nuestros antepasados y reconocemos la existencia divina en nuestro interior, no solo por ser motor de la civilización material, sino por ser la depositaria de una serie de valores o principios que hacen de esta elección el camino a la resurrección, a la divinización.


¿Es el no tener hijos el triunfo de la luz sobre la materia?,No, debemos por el contrario vaciar el Guf, trasmigrar todas las almas de los héroes a nuestro universo, la mayor prueba heroica debe darse en este plano, en el infierno de la tierra, nuestro destino es inevitable, los ríos deben recorrer su curso, las aguas no pueden ser detenidos, solo encausados, el destino oscuro que hemos comenzado a percibir con el desarrollo de la informática desencadenada es aún remontable, el predominio de los seres blancos, la raza maestra que debe manifestarse por sobre todas las demás en este mundo, debe ser total, dar la posibilidad máxima de alcanzar el nirvana a través de un renacimiento sexo racista, adelantar el final de nuestro este destino de confrontación con nuestros enemigos, y la labor que les dejamos al enlace de nuestros antepasados con los hombres divinos del futuro, nuestros hijos, nuestra propia proyección, nuestra continuidad en la sangre.

Frente a la elección de Hamlet con el cráneo de su bufón Yorik, el Ser o no ser, no es un dilema para nosotros, fue la decisión principal de los padres hiperbóreos de nuestra raza presente en la sangre que ha seguido generaciones y generaciones, la decisión ha sido siempre clara, hemos tomado el camino de la construcción, de la divinidad, un camino que hace brotar lágrimas de dolor y sangre, de sufrimiento como ninguna prueba nos podría hacer brotar, somos los héroes en la prueba más oscura.

Los celestiales dioses nos dan la esperanza de un reencuentro, de una transmutación, de alcanzar la resurrección como iniciado ario, necesaria dentro del mundo caótico, de muerte, de destrucción en el que vivimos. El infierno en la tierra será sobrellevado con el renacer del fénix desde las cenizas de su destrucción, la liberación del hombre de lo mecanicista y materialista es posible, la resurrección del guerrero, pasa por un cambio en la concepción del mundo impuesta ante nosotros, como un velo que no permite la auto contemplación, considerada por este tiempo como una falta de acción y por tanto considerada falsa, sin embargo la iluminación interior no es contraria a la acción, necesaria para la liberación, el ario lo entiende así, para él la materia y la luz son parte de este mundo, hasta que renazcamos en el otro como seres luminosos, el camino que debe seguir el hombre blanco está aquí, en este valle de lágrimas, es aquí donde Debe proceder su camino de valor Desde el nacimiento hasta su muerte, es en el lugar de las tinieblas donde la luz debe brillar más radiante, las estrellas brillan solo en la noche, No durante el día, Los principios guerreros de la nobleza deben volver a manifestarse en la carne, la divinización, la iluminación procede de este camino. A continuación están dadas las tablas de la ley de la nueva y antigua era dorada, no han bajado De las montañas, no han sido dadas por ángeles, es la palabra que se manifiesta a través de las runas, las nuevas leyes han descendido desde el infinito porque han sido reveladas a través de la conciencia colectiva de la raza Aria, de la sabiduría, del dios Wotan que ha despertado en su crucifixión en el árbol del tormento, estos no son solo los principios para la liberación de la raza espiritual, son las tablas de la ley del verdadero pacto con el verdadero dios, el Alto padre, tu dios diario, el que te acompaña en el momento del caos, el Que te señala el camino del despertar de tu sueño, de tu muerte Física, la revelación de la manifestación de tu divina ascendencia.
1. EL DEBER

Todos nosotros somos un centro y estamos rodeados de muchos otros centros como la comunidad, el clan, la raza, nuestro primer círculo: padres, esposa e hijos, la familia, ascendente y descendente, debes protegerla como un lobo defiende a sus cachorros, es la base de la raza blanca divina, especialmente la esperanza de un retorno como lo son los hijos, debes cumplir con tu misión trascendental en la vida que es el procrearlos, debes esparcir tu visión a través de ellos, cumplir con tus obligaciones en forma responsable para las personas que confían en ti.


Debes ser invencible en la defensa de los principios de los antiguos arios, educarte tú y los tuyos es primordial para iluminar tu camino, el de tus amigos y el de tus enemigos, pero debes tener la prudencia del dios Tyr, la justicia, el equilibrio, debes evitar la discusión que no lleve a nada y signifique un menoscabo de ti, debes tener la visión y sabiduría de reconocer quienes pueden ser liberados y quienes no, los demás esclavos, especialmente los sudras son los esclavos robot y acólitos del demiurgo, los arios no mantienen una discusión por mantenerla, no combaten guerras que no ganarán, el resurrecto no vive para la fama, su móvil es el trabajo fundado en la esperanza de divinidad y en lo útil para su causa.


Debes acompañar el deber con la prudencia, la contemplación del guerrero antes del combate, la inspiración de los dioses te debe llenar antes de tomar cualquier decisión, no olvides nunca lo que eres y donde vienes y adonde quieres llegar, no abandones tu puesto de vigilancia, al igual que el cadáver calcinado del soldado encontrado entre las ruinas de la ciudad de Pompeya que no abandono su puesto a pesar de que la lava del volcán lo cubría, al igual debes cumplir tu deber divino, tu recompensa está fuera de este mundo, pero recuerda, los héroes arios no actúan por recompensa, los dioses héroes actúan porque así es su propia naturaleza, su revelación en esta tierra, no niegues el llamado de tu sangre.


2. LA HONRADEZ

El ario debe ser honrado, el sentido fácil, la vía del aprovechamiento de las facultades de tus hermanos de raza es el caldo de cultivo del espíritu del demiurgo, el no sacrificio alejan al dios del despertar de la divinidad de tu cuerpo, debes difundir la honradez en tus acciones, debes enseñarla a tus hijos y destacarla entre tu clan, estas deben favorecerte a ti y a los tuyos, tú eres la vara de la justicia, si algún acto atenta contra tu pueblo y tu raza actúa según tus principios arios, el materialismo y en especial el dinero trae un nuevo dios esclavizador del demiurgo, la ambición, si ves el mal con tus ojos, arráncatelos!.


No sacrifiques tu alma, no condenes a otro dios a la esclavitud del materialismo, recházalo en todos los planos, no existe un precio para el espíritu del ario, permanece firma, el viento de Wotan, la fuerza de tu alma les borrará de la tierra en el momento que tú lo desees.


Debes ser honrado en tus sentimientos, no envenenes tu alma con cosas que no estén en tu corazón ni uses falsas máscaras de sentimientos que no te embargan, que no los sientas en tu corazón, no des perdón no sientas lástima por quienes no lo merecen, honra a tus antepasados desaparecidos con el mismo fervor con que honras tu causa, lamenta la partida de tus seres queridos que han luchado en esta vida con orgullo y espera su reencuentro en el Brahma, has de reconocer que entrarán contigo al hall de los dioses, ellos te esperan.


3. LA HONESTIDAD

Di siempre la verdad, la verdad es el camino, recuerda que tú eres la verdad y la luz traída al mundo, fortalécela como un roble entre tu gente, especialmente tus hijos, desde el comienzo debes ser fiel a tus ideales, honesto, difundirlos según la necesidad que tu veas en tu entorno, debes tener la astucia de un león al cazar, saber cuando correr, cuando caminar, cuando detenerse y cuando retroceder, el demiurgo siempre te estigmatizará con la culpa, siempre encontrará la forma de colocarte un yugo sobre tus hombros, señalarte con el dedo, encadenarte a la difamación y el celo de los ciegos del mundo, crucificarte nuevamente, esta vez con la cabeza hacia abajo, en la confusión del materialismo, el racionalizará siempre de tus divinos actos y todo lo que tenga que ver con tus pensamientos, debes Ser fuerte, traza una línea de honestidad en tu corazón, una línea que no puedas romper y en la que puedas mantenerte en el lado correcto de esa línea a pesar de lo que te digan, tienes la razón, es el límite entre la verdad y la libertad contra la mentira y la esclavitud, debes ser honesto en tu trabajo, en tu vida y para con los tuyos, debes enseñarla y difundirla entre tu gente.

La envidia, el deseo de lo ajeno, el deseo de tener la propiedad del otro solo son los demonios del demiurgo que intentan entrar en tu sangre, se fuerte, aléjalos de ti con la sabiduría intuitiva del poseedor de inteligencia lo hace.


4. EL VALOR

Debes llenarte de valor espiritual en todos tus actos, deja que él guíe tus acciones, debes enfrentarte a tus propios miedos, tu peor enemigo eres tu mismo, derrótale y te convertirás en la tempestad furiosa de Wotan, eres el héroe de la era oscura, se fuerte, la fuerza, el espíritu contra la adversidad de la materia es lo que nos diferencia de las demás razas.

Debes mirar a los ojos a tus enemigos, debes hacer correr su sangre con el temor de tu convicción, debes convertir cada gota de tu sangre en un río de hielo, firme, fuerte, duro, tu mente y tu cuerpo debe permanecer impasible frente al momento de la confrontación, debes inspirar el temor de mil hombres, temor que solo impartirás en el momento que derrotes tu propio temor.

El valor es tu más poderosa herramienta, es el sello de los dioses, el espíritu guerrero, la horda furiosa en que te convertirás al salir de este mundo y partir al Walhalla que te será entregado el nirvana en recompensa.

5. EL SOLDADO


Eres un guerrero siempre, lo has sido antes de nacer y lo seguirás siendo después de muerto, estas en un medio adverso que hará todo lo posible por hacerte olvidar quien eres, debes comportarte de acuerdo a la obediencia A tus líderes, tus leyes y tu bandera en la medida que estas sean justas, si estos atentan contra tu raza, tu clan, tu familia, la desobediencia no es un vicio, es el medio el corrupto contra el cual luchas, que tus armas sean benditas con la extensión de tu propia divinidad para liberarte de la opresión, debes mirar a tus enemigos de frente, la compasión debe ser solo con los que se han desviado de la luz, no contra los que están en la oscuridad y la promueven, contra ellos debes comportarte Implacablemente, no debes expandir la fe con la espada, debes conquistar corazones y mentes, no cuerpos y terrenos.

¿Es el rechinar de caballos? ¿El blandimiento de espadas? ¿Los gritos de guerra? ¿Lo que cala el temor en la sangre de los enemigos?, En el tiritar de los huesos?, La pesantez de los brazos de tus enemigos?, No, es el convencimiento de que están combatiendo contra algo más que solo hombres, mira al cielo en medio de la batalla y verás luchando dioses contra dioses, en esta guerra que acabará con todas las guerras están condenados a desaparecer, pueden matar nuestros cuerpos, derramar nuestra sangre, pero nuestros ejércitos no están ahí, no estamos prisioneros, los ideales, dioses que trascienden este mundo, siguen combatiendo hasta el despertar, hasta que volvamos a ser uno en el otro mundo.

6. EL HEROISMO
Este es el paso para la divinidad, el punto más importante para lograr la transmutación divina. El héroe siempre sacrifica el más por el menos, Odin entrega uno de sus ojos en el poso de Mimer, la memoria, Xristos se entrega al sufrimiento de la crucifixión en pos de su causa. No claudiques, no te rindas, a pesar de que reconozcas que nunca tus actos heroicos serán suficientes, recuerda las profecías, por muchos y muy fuertes que sean los guerreros que estén en el Walhalla, nunca serán los suficientes para Detener al lobo Fenris en la hora más oscura, acepta el destino de tus limitaciones en este plano, se el viento huracanado que combate contra todo lo que signifique un descenso del espíritu de Wotan en tu familia, tu clan y tu raza, se el héroe de cada día, tus acciones deben venir desde el interior de tu corazón y extenderse hasta los confines del tiempo, no busques ser recordado, no busques la fama, busca ser el héroe para tu propia gente, el héroe para tus hijos, escúchales y guíales, honra A tu mujer, Dedícale los éxitos de tus triunfos y busca su consuelo en tus derrotas, ella es parte de ti, salió de ti y volverá a ti en el walhalla.


Recuerda que un héroe es el hijo de un dios y una mortal, has predominar tu lado divino, se tu mismo, es la memoria de tu sangre la que clama por su herencia en ti, no le defraudes, es el flujo de miles y miles de años de comunicación entre tu y tus antepasados.

¡Héroe!, Responde al llamado de tus ancestros, eres hijo de dioses, es la sangre la que clama por ti, deja que los recuerdos de las generaciones recorran tu cuerpo, haz que cada parte de ti adquiera la fuerza para remontar lo irremontable, para alcanzar la estrella más brillante, levántate héroe, es tiempo de reclamar tu herencia divina.

7. LA FILANTROPIA

La camaradería debe practicarse entre tu y tus hermanos de raza, la economía de trinchera, donde se comparte con tu gente todo lo posible para la sobre vivencia, recuerda que debes expandir los ideales de la resurrección del héroe entre todos los que tu creas lo serán, el sacrificio de compartir debe ser entendido entre tus hermanas y hermanos como un acto de suma nobleza., al igual que la honra del reconocimiento de verdad en tus actos.

El ario no comparte sus bienes por el falso sentimiento judío de la caridad por la culpa de tener más que los demás, el ario se siente orgulloso de lo logrado por medios honestos y desea hacer a sus demás hermanos raciales partícipes de su buena fortuna. No pierdas tu tiempo explicando tus razones a los enemigos de tu raza, debes moverte astutamente como un cazador entre las hienas, el demiurgo los controla, son los ciegos Hodrr cuando disparan las flechas del fresno envenenado a Baldur, están guiados por la envidia, la venganza y el odio, por Loki, el demonio y harán todo lo posible por destruir todo lo que tu has logrado.
¡Acerca hermano blanco tu plato y tu espada para compartir el fuego, junto a los míos, deja compartir la dicha y la desgracia entre la comunidad de la sangre, el orgullo y la humildad entre los hermanos señores y peregrinos de esta guerra!.


8. LA RELIGIOSIDAD


El espíritu de tu Dios interno debe estar presente en todos tus actos, honra a tu Díos y a tus hermanos y hermanas de sangre, debes elevarte a un concepto superior de deidad, el alto padre, el señor de tu raza divina y de todas las cosas, la contraparte del demiurgo que nos guía en este mundo. Tu religión debe favorecer a tu gente, aléjate de los dioses y creencias que atentan contra tu propio crecimiento, tu clan y tu raza, ellos en realidad no existen, son una imagen del demiurgo para mantener el sentimiento de miedo y culpa entre tú y tu gente tu poder es mucho mayor que el de ellos, tu poder es divino, tu raza es tu religión.

Debes mantener y expandir las tradiciones rituales simbólicas de tu raza, los ritos y tradiciones hacen arder el fuego de tu fusión con los dioses y tu comunidad racial, independiente del lugar en que tu te encuentres, debes hacer de tu familia y tu cuerpo tu propio templo, eres un monje guerrero, aléjate del mal de este mundo, aleja el mal de tu familia y todo lo que envenene tu cuerpo y tu alma, libera tu espíritu a través del control de la carne.

Eres el peregrino del camino de santiago del campo de estrellas, de Compostela, de la visión estelar, la contemplación fantástica de tu origen y tu destino divino se funden en tu mente, se te ha desvelado el sentido de tu vida, avanza como peregrino de la estrella de la mañana, avanza hasta que seas coronado con el éxito de tu caminar, hasta que seas recibido en el gran hall y en verdad os digo estarás sentado frente a los dioses en el momento que llegues a tu destino y te conviertas en uno de ellos con la resurrección de tu alma.


9. EL RESPETO A LOS ANIMALES


A diferencia de las otras razas, los animales son absolutamente diferentes y no comparables contigo, son los seres que el demiurgo no confundirá ante ti. Aprende la fuerza y nobleza de su orden, están en armonía y aceptan las leyes del alto padre. Al liberarte de la esclavitud de tus actos, al derrotar tu parte animal asumirás tu condición de líder y señor de este mundo y con ello el dominio sobre los animales, son tu propiedad y como tal debes cuidarles, recuerda que los antiguos veían a tus dioses a través de sus formas.

Ellos aceptan el sacrificio de su destino, mírale a los ojos y lo entenderás, ellos son los esclavos de almas que están a la mitad del camino, las cabras del carro de Thor, los cuervos y los lobos de Wotan, Cuando el se sentaba para pensar y escuchar en Asgard dos cuervos se apoyaban en su hombro. Sus nombres eran Hugin (reflejo) y Munin (Memoria). Cuando amanece el dios tuerto les envía a observar y vuelven al anochecer para susurrarle a su oído todos los hechos de los hombres. Así que también se le conoció como Rafnagud "El dios Cuervo", también tiene dos perros lobos que se llaman Gere (Ansioso) y Freke (Voraz) El dios les alimenta de la comida que se ofrece en las fiestas, pues el solo se alimenta de Hidromiel, la bebida de la memoria, del Gnosis, la serpiente de Seth y Virakocha, debes convertirlos en tus aliados en tu lucha contra la oscuridad, debes ser el señor con la correa en la mano, debes obtener de ellos la ciega obediencia hacia ti, el ser su amo creará el lazo místico del animal contigo, su señor al que se le debe absoluta obediencia.

¡Recuerda que cuando se hizo la línea divisoria entre los hombres y los animales y la grieta que les separaba comenzó a hacerse cada vez más grande, uno de estos animales, el perro, salto la grieta y se colocó al lado del hombre, posteriormente se postró ante él, es el animal aliado más fiel, se sabio en su cuidado y siempre estarán contigo!

Te acompañaran en el combate, serán una extensión de tu nobleza, son los caballos y los perros las armas compañeras de los conquistadores españoles, son leales, duermen junto a su amo y están atentos frente a los peligros del demiurgo, presienten el caos en el universo.


10. LA RESPONSABILIDAD

Un guerrero ario cumple con sus compromisos, no hay nada más valiosos para un guerrero que la palabra empeñada, la palabra empeñada equivale a entregar tu espada en servicio de una cruzada, la fidelidad al rey y a tu Díos, no debes comprometerte nunca a lo que no creas que vas a lograr, las disculpas por los errores no corresponden y están fuera de los ideales del ario. Debes ser responsable para con tu familia, tu gente, tu clan y tu raza, no debes abandonarle nunca, tus hijos son tu luz y aliados que continúan tu lucha en este plano después de tu partida, ellos cerrarán tus ojos en tu lecho de muerte, evita su contaminación y destrucción por las fuerzas de la oscuridad, libérales del pecado de la culpa, la disolución de las familias blancas es la herramienta social del demiurgo y sus acólitos en la tierra, mantente fuerte. El ser fiel a la palabra empeñada para con tu gente te permitirá lograr el camino recto, el de la iluminación, el sendero de la svástica.

El no cumplimiento de la palabra empeñada, el camino ancho y fácil de la comodidad, el de la rendición, es la voz del demiurgo en tu oído, el ángel malo, el de la imposibilidad de logro en tus actos, el fracaso frente a ti mismo, a tu menoscabo como hombre díos, nada agrada más a las corrientes del mal que ello, es la culpa que aflora en la soledad, el remordimiento por no haber cumplido algo, pero debes ser inteligente y previsor, debes tener la prudencia, el compromiso y la visión de cumplir con tus obligaciones para con tu familia, tu clan y tu raza, incluso ser firme en ella frente a tus enemigos. La responsabilidad implica obligación, compromiso, el pacto con la creación increada del otro mundo, con la luz de los antiguos dioses liberados por ti, recuerda que eres especial y divino, eres el microuniverso de los arquetipos repetidos en este plano, eres el dueño de tu destino y debes ser responsable con la carga que acabas de aceptar en tu sacrificio hacia ser dios, responderás en este mundo ante tu familia, tu clan y tu raza y ante el Dios de tus ancestros, tu verdadero padre, en el otro.

Se Fuerte viejo y joven guerrero en la palabra, en los mandamientos que me han sido legados por los señores del otro mundo, solo ellos te conducirán a la verdad y la luz, eres la esperanza de la nueva era y no el último de la antigua, eres el que sigue el camino del laberinto en la derrota contra el demonio interno; Solo tu puedes aceptar tu condición de héroe, de aceptar el compromiso de los dioses enfrentados al destino más oscuro y cumplir con tu legado de sangre, no soy yo quien habla, es tu divinidad.
Fragmento tomado del texto: La biblia del guerrero ario
Escrito por: Paulo E.F. Lopez Meza .

viernes, 25 de junio de 2010

La Cuestión Racial


El nuestro es un universo en el que todo está en continuo movimiento y transformación. Nada permanece estable ni inalterable y todo en él avanza o retrocede, asciende o desciende, se fortalece o debilita... El hombre que contempla esta realidad puede sentir el vértigo de un universo inabarcable y en el que el tiempo no se puede detener. Conocedores de la finitud de todas las cosas sensibles, algunos hombres a lo largo del tiempo han tratado de encontrar un sentido a este eterno devenir. El transcurrir del tiempo y de los acontecimientos, las más de las veces pueden parecernos carentes de sentido; es decir, no pareciera existir un significado más allá de lo puramente anecdótico en lo que somos y en lo que hacemos. Tampoco pareciera haber un sentido en la historia humana...


Según la programación moderna, el “hombre” sería básicamente un ser “igual”. Este postulado defiende que todos nacemos “iguales” y que solamente las diferentes condiciones sociales y de ambiente llegarían a conformar nuestra personalidad y nuestro ser. Es decir, según inculca el Poder Mundial actual, somos un mero fruto de la casualidad, una anécdota cósmica carente de cualquier sentido más allá de la dinámica aparente de este mundo. Pero, muy al contrario, podemos ver cómo todos nacemos diferentes unos de otros. Así, vemos cómo en una misma familia, con unos mismos padres y en un mismo ambiente, los diferentes hermanos y hermanas, cada uno, tiene una personalidad propia, única e irrepetible. Además, participamos de elementos cuya naturaleza y dinámica no son de este mundo.


En esta línea de tratar de hallar una definición a cada realidad, el concepto de “raza” nos está indicando un origen, un linaje, una “especie” y nos señala un carácter hereditario representado por cierto número de individuos. Con toda la diversidad marcada por los diferentes individuos que hemos dicho antes, la raza viene a señalar un carácter “colectivo” marcado por un origen sanguíneo.


De esta forma, más allá de cada individuo, existiría una “colectividad” que vendría a marcar nuestra condición, nuestro género y nuestro destino. El sentido de este “destino colectivo” es el que vendría a conformar una unidad dentro del cuerpo de lo que viene a llamarse “humanidad”.


De los géneros humanos, por así llamarlos, que existirían dentro de la “humanidad”, la ariosofía entiende que existen dos polos contrapuestos y antagónicos: por un lado el Ario y por el otro el judío. El Ario es el espíritu que hace que el hombre se alce sobre la faz de la tierra, mientras que el judío es el virus destructor que anida principalmente a cobijo de los elementos más débiles e insanos.


Según la ariosofía, la historia de la humanidad se entendería como una guerra entre razas. En esta guerra hallaríamos contrapuestos y siempre enfrentados, dos principios antagónicos.

1- Por otra parte, hallamos las fuerzas luminosas de la vida, el vigor, la salud y el orden vertical. Representadas por las razas celestes, o de la luz, que participan de la divinidad.

2- Por otra parte, hallaríamos las fuerzas oscuras de la muerte, el cansancio, el vicio, la decadencia, la destrucción y el caos. Representadas por las razas nacidas de la tierra, del barro o telúricas.

Las civilizaciones, en tanto que creación del genio humano, estarían sujetas a la lucha y alternancia de estas fuerzas, de tal forma que, al igual que lo hace individualmente cada persona, se moverían entre estos mismos principios: las fuerzas de la vida (luminosas) y las fuerzas de la muerte (oscuras).


Oscar Spengler (1880-1936), decía que “¡según una ley interna cada pueblo y su cultura debe morir un día, después de haber conocido su juventud y su madurez!. Igual que un árbol o un hombre van envejeciendo, luego, necesariamente, mueren, de la misma manera un pueblo debe envejecer y desaparecer”.


Frente a esta visión pesimista de la historia, los nacionalsocialistas alemanes lucharían y harían todo lo posible por vencer la decadencia, para lo cual elaboraron una política de higiene racial y social. El Cuaderno de la SS nº 1 de 1939, señala el deber de preservar la raza y señala lo que serían unos puntos fundamentales:

“La vida exige la victoria constante del fuerte y el sano sobre el débil y el enfermo. La sabiduría de la naturaleza ha dictado, en consecuencia, tres leyes fundamentales:

1. Los vivos deben siempre procrear en gran número.

2. En la lucha por la vida sólo sobrevive el más fuerte. La selección permanente de los fuertes elimina a los elementos débiles o de poco valor.

3. En el conjunto del reino natural, las especies permanecen fieles a sí mismas. Una especie sólo frecuenta la suya.

Los pueblos que han desaparecido en el curso de la historia son los que han perdido la sabiduría y las leyes de la naturaleza. Las causas naturales responsables de su debilitamiento y su desaparición son, pues, las siguientes:

1. Falta contra el deber de conservar la especie.

2. Infracción a la ley de la selección natural.

3. Inobservancia de la exigencia de mantener la pureza de la especie y de la sangre (mestizaje).”


Esta preocupación por la imparable degeneración de la raza, a todos los niveles y señalada ya a finales del siglo XIX, fue una cuestión que entonces inquietaría a grandes sectores de la población en los países industrializados de Europa y USA. De este modo, muchos expertos presentaron a la sociedad el problema y propusieron diversas medidas e ideas. En diversos estados y países, como USA, ya antes del III Reich, llegarían a aplicarse leyes eugenésicas contra la procreación de enfermos crónicos, débiles y criminales, así como contra el mestizaje.


Adolf Hitler, en “Mi Lucha” (Volumen I, cap. 11. “La nacionalidad y la raza”), analiza la función de la raza y de cómo, en su opinión, la decadencia de las civilizaciones sucede por la pérdida de la integridad racial:

“Todas las grandes culturas del pasado cayeron en la decadencia debido únicamente a que la raza de la cual habían surgido envenenó su sangre.

Es un intento ocioso querer discutir qué raza o razas fueron las depositarias de la cultura humana y los verdaderos fundadores de todo aquello que entendemos bajo el término “Humanidad”. Pero sencillo es aplicar esa pregunta al presente, y, aquí, la respuesta es fácil y clara. Lo que hoy se presenta ante nosotros en materia de cultura humana, de resultados obtenidos en el terreno del arte, de la ciencia y de la técnica es casi exclusivamente obra de la creación del ario. Es sobre tal hecho en el que debemos apoyar la conclusión de haber sido éste el fundador exclusivo de una Humanidad superior, representando así “el prototipo” de aquello que entendemos por “hombre”. El ario es el Prometeo de la humanidad, y de su frente brotó, en todas las épocas, la centella del Genio, encendiendo siempre de nuevo aquel fuego del conocimiento que iluminó la noche de los misterios, haciendo elevarse al hombre a una situación de superioridad sobre los demás seres terrestres. Exclúyasele, y, tal vez después de pocos milenios descenderán una vez más las tinieblas sobre la Tierra. ¡La civilización humana llegaría a su término y el mundo se volvería un desierto!.

Si se dividiera la Humanidad en tres categorías de hombres: creadores, conservadores y destructores de la Cultura, tendríamos seguramente como representante del primer grupo sólo al elemento ario. Él estableció los fundamentos y las columnas de todas las creaciones humanas; únicamente la forma exterior y el colorido dependen del carácter peculiar de cada pueblo. Fue el ario quien abasteció el formidable material de construcción y los proyectos para todo progreso humano. Sólo la ejecución de la obra es la que varía de acuerdo con las condiciones peculiares de las otras razas. Dentro de pocas decenas de años, por ejemplo, todo el Asia poseerá una cultura cuyo fundamento último estará impregnado de espíritu helénico y técnica germánica como la nuestra. La forma externa es la que, por lo menos parcialmente, acusará trazos de carácter asiático.

Si a partir de hoy cesara toda la influencia aria sobre Japón –suponiendo la hipótesis de que Europa y América alcanzaran una decadencia total– la ascensión actual de Japón en el terreno científico-técnico todavía podría mantenerse algún tiempo. Dentro de pocos años, la fuente se secaría, sobreviviría la preponderancia del carácter japonés y la cultura actual moriría, regresando al sueño profundo, del cual hace setenta años, fuera despertada bruscamente por la ola de la civilización aria. Esto es porque, en tiempos remotos, también fue la influencia del espíritu ario la que despertó a la cultura japonesa. (...) Se puede denominar una raza así depositaria, mas nunca, sin embargo, creadora de cultura. Está probado que, cuando la cultura de un pueblo fue recibida, absorbida y asimilada de razas extranjeras, una vez retirada la influencia exterior, aquella cae de nuevo en el mismo entorpecimiento.

Un examen de los diferentes pueblos, desde tal punto de vista, confirma el hecho de que, en los orígenes, casi no se habla de pueblos constructores, sino siempre, por el contrario, de depositarios de una civilización.

El proceso de su evolución representa siempre el siguiente cuadro: grupos arios, por lo general en proporción numérica verdaderamente pequeña, dominan pueblos extranjeros y gracias a las especiales condiciones de vida del nuevo ambiente geográfico (fertilidad, clima, etc.), así como también favorecidos por el gran número de elementos auxiliares de raza inferior disponibles para el trabajo, desarrollan la capacidad intelectual y organizadora latente en ellos. En pocos milenios y hasta en siglos logran crear civilizaciones que llevan primordialmente el sello característico de sus inspiradores y que están adaptadas a las ya mencionadas condiciones del suelo y de la vida de los autóctonos sometidos. A la postre, empero, los conquistadores pecan contra el principio de la conservación de la pureza de su sangre que habían respetado en un comienzo. Empiezan a mezclarse con los autóctonos y cierran con ello el capítulo de su propia existencia. La caída por el pecado en el Paraíso tuvo como consecuencia la expulsión. Después de un milenio, o más, se mantiene aún el último vestigio visible del antiguo pueblo dominador en la coloración más clara de la piel, dejada por su sangre a la raza vencida y también en una civilización ya en decadencia, que fuera creada por él, en un comienzo.


De la misma manera que el verdadero conquistador espiritual desapareció en la sangre de los vencidos, se perdió igualmente el combustible para la antorcha del progreso de la civilización humana. Así como el color de la piel, debido a la sangre del antiguo Señor, todavía guardó como recuerdo un ligero brillo, la noche de la vida espiritual también se halla suavemente iluminada por las creaciones de los primigenios mensajeros de la luz. A pesar de toda la barbarie reiniciada, ellas aún continúan allí, despertando en el espectador distraído la ilusión de un presente, que no es más que un espejismo del legendario ayer.

De este breve esbozo sobre el desarrollo de las naciones depositarias de una civilización se desprende también el cuadro de la vida y muerte de los propios arios, los verdaderos fundadores de la cultura en esta tierra. (...) Como conquistador, el ario sometió a los hombres de raza inferior y reguló la ocupación práctica de éstos bajo sus órdenes, conforme a su voluntad y de acuerdo a sus fines. Mientras conducía de esta manera a los vencidos para su trabajo útil, aunque duro, el ario cuidaba no solamente de sus vidas, proporcionándoles tal vez una suerte mejor que la anterior, cuando gozaban de la llamada “libertad”. Mientras el ario mantuvo sin contemplaciones su posición de señor fue no sólo realmente el soberano, sino también el conservador y propagador de la cultura, dado que ésta depende exclusivamente de la capacidad de los conquistadores y de su propia conservación. En el momento en que los propios vencidos comenzaron a elevarse desde el punto de vista cultural, aproximándose también a los señores, mediante el idioma, se derrumbó la vigorosa barrera entre el señor y el siervo. El ario sacrificó la pureza de la sangre, perdiendo así el lugar en el Paraíso que él había preparado. Sucumbió con la mezcla racial; perdió paulatinamente su capacidad creadora, hasta que los señores comenzaron a parecerse más a los indígenas sometidos que a sus antepasados arios, y eso no sólo intelectual sino también físicamente. Pudieron esos señores caídos en el mestizaje disfrutar todavía de los bienes ya existentes de la civilización, pero luego sobrevino la paralización del progreso y el hombre se olvidó de su origen. Es de este modo como contemplamos la ruina de las civilizaciones y reinos, que ceden el lugar a otras formaciones.


La mezcla de sangre, y por consiguiente, la decadencia racial son las únicas causas de la desaparición de las viejas culturas: pues los pueblos no mueren como consecuencia de guerras perdidas, sino por la anulación de aquella fuerza de resistencia que sólo es propia de la sangre pura incontaminada.


Todo lo que en el mundo no es buena raza, es cizaña.


El antípoda del ario es el judío. La aparente cultura que posee el judío no es más que el acervo cultural de otros pueblos, corrompido ya en gran parte por las mismas manos judías. El judío no posee fuerza alguna susceptible de construir una civilización y eso por el hecho de no poseer, ni nunca haber poseído, el menor idealismo, sin el cual el hombre no puede evolucionar en un sentido superior. Ésta es la razón por la que su inteligencia nunca construirá ninguna cosa; por el contrario, actuará sólo destruyendo. Cuanto más, podrá dar un incentivo pasajero, llegando entonces a ser algo así como un prototipo de una “fuerza que, aun deseando el mal, hace el bien”. No por él, sino a pesar de él, se va realizando de algún modo, el avance de la Humanidad.


El judío no es nómada, pues hasta el nómada tuvo ya una noción definida del concepto “trabajo”, que habría podido servirle de base para una evolución ulterior, siempre que hubieran concurrido en él las condiciones intelectuales necesarias. El idealismo como sentimiento fundamental, no cabe en el judío, ni siquiera enormemente apagado; es por esto que, en todos sus aspectos, el nómada podrá parecer extraño a los pueblos arios, pero nunca desagradable. Eso no sucede con el judío. Éste nunca fue nómada y sí un parásito en el organismo nacional de otros pueblos, y si alguna vez abandonó su campo de actividad, no fue por voluntad propia, sino como resultado de la expulsión que, de tiempo en tiempo, sufriera de aquellos pueblos de cuya hospitalidad había abusado. “Propagarse” es una característica típica de todos los parásitos, y así es como el judío busca siempre un nuevo campo de nutrición.


Con el nomadismo eso nada tiene que ver, porque el judío no piensa en absoluto abandonar una región por él ocupada, quedándose allí, fijándose y viviendo tan bien acomodado, que incluso la fuerza difícilmente logra expulsarlo. Su expansión, a través de los países siempre nuevos, sólo se inicia cuando en ellos se dan las condiciones necesarias para asegurarles la existencia, sin tener necesidad de cambiar de asentamiento como el nómada. El judío es y será siempre el parásito típico, un bicho, que, como un microbio nocivo, se propaga cada vez más, cuando se encuentra en condiciones adecuadas. Su acción vital se parece a la de los parásitos de la Naturaleza. El pueblo que le hospeda será exterminado con mayor o menor rapidez.


El judaísmo nunca fue una religión, sino un pueblo con unas características raciales bien definidas. Para progresar tuvo que recurrir bien temprano a un medio para distraer la sospecha que pesaba sobre sus congéneres. ¿Qué medio más conveniente y más inofensivo que la adopción del concepto de “comunidad religiosa”? Pues bien, aquí también todo es prestado o, mejor dicho, robado. La personalidad primitiva del judío, por su misma naturaleza, no puede poseer organización religiosa, debido a la ausencia completa de un ideal y, por eso mismo, de la creencia en la vida futura. Desde el punto de vista ario, es imposible imaginarse, de cualquier forma, una religión sin la convicción de vida después de la muerte. En verdad, el Talmud tampoco es un libro de preparación para el otro mundo, pero sí para una vida presente dominante y práctica”.


La lucha eterna entre las tendencias o fuerzas luminosas y las fuerzas oscuras recogida por la ariosofía y que, como vemos, adoptará en su cosmovisión Adolf Hitler y el nacionalsocialismo, es una lucha a todos los niveles en todo el universo, en todas sus manifestaciones, que se reproduce en cada ser humano, como parte e imagen del universo, y en el cuerpo de la misma “humanidad”. Gobineau en su “Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas” (Capítulo: conclusión). dice que “un pueblo tomado colectivamente y en sus diversas funciones, es un ser tan real como si se le viera condensado en un sólo cuerpo”. Esto es, “como es arriba es abajo, como es abajo es arriba” (“El Kybalion”). La misma ley se repite en todo el universo, en todas sus manifestaciones. En definitiva, vemos cómo en este universo, todo es sujeto y parte de esta eterna lucha entre las fuerzas luminosas de la vida y las fuerzas oscuras de la muerte.


Siguiendo con esta argumentación, podremos ver cómo el virus judío tratará de hacerse con el control de la humanidad, pero su propia naturaleza vírica le hará imposible dominar el cuerpo sin, a su vez, destruirlo. Tal vez percibiendo esto, el judío tratará de dominarle, como un vampiro que se aprovecha de la energía vital de su víctima. Puede ser que por un tiempo consigan dominar este cuerpo enfermo y moribundo (que es la “civilización moderna”), pero finalmente el ciclo se cerrará y todo ese edificio colapsará, derrumbándose. En el final, las razas de color de la tierra, esto es, las bacterias de la putrefacción, ahora tan prolíficas devorarán el cadáver de lo que un día fuera una civilización.


Una vez hayan devorado el cadáver, arruinada la civilización, las razas telúricas, volverán a sus chozas, al caos terrestre del que un día surgieran y del que su naturaleza forma parte. El virus judío, cumplida su función e infectar y destruir la civilización, perderá la víctima de la cual succionaba su sustento de vida. Su razón de existir en tal caso, deberá darse por terminada.


Adolf Hitler en “Mi Lucha” (Volumen I, capítulo 3) afirma con la seguridad de un vidente que: “Estudiando la influencia de el judío a través de largos períodos de la historia humana, surgió en mi mente la inquietante duda de que quizás el destino, por causas insondables, le reservara el triunfo final.

¿Se le adjudicará acaso la Tierra como premio a el judío, quien eternamente vive sólo para esta Tierra?.

¿Poseemos nosotros realmente el derecho de luchar por nuestra propia existencia, o tal vez esto mismo tiene tan sólo un fundamento subjetivo?.

El Destino se encargó de darme la respuesta al penetrar en la doctrina marxista y estudiar la actuación de el judío.

La doctrina judía marxista niega el principio aristocrático de la naturaleza y coloca, en lugar del privilegio eterno de la fuerza y del vigor del individuo, a la masa numérica y el peso muerto; niega así en el hombre el mérito individual e impugna la importancia del Nacionalismo y la Raza, ocultándole con esto a la Humanidad la base de su existencia y de su cultura. Esta doctrina igualitarista, como fundamento del Universo conduciría fatalmente al fin de todo orden natural concebible. Y así como la aplicación de una ley semejante en la mecánica del organismo más grande que conocemos (la Tierra) provocaría sólo el caos, también significaría la desaparición de sus habitantes.


Si el judío, con la ayuda del credo socialdemócrata, o bien del marxismo, llegara a conquistar las naciones del mundo, su triunfo sería entonces la corona fúnebre de la Humanidad. Nuestro planeta volvería a rotar desierto en el cosmos, como hace millones de años. La naturaleza eterna inexorablemente venga la transgresión de sus preceptos. Por esto creo ahora que, al defenderme del judío lucho por la obra del Supremo Creador.”

Tomado de: NacionalSocialismo/ Historia y Mitos. Capítulo VI.
Escrito por: Ignacio Ondargáin.

martes, 20 de abril de 2010

Adolf Hitler: El führer de la raza aria.


Adolf Hitler nace en Braunau del Inn (Austria) a las 18:30 horas del día 20 de abril de 1889. Es hijo del funcionario de aduanas Aloys Schicklbruber (quien más adelante cambiará su apellido por el de Hitler) y de Klara Pölzl.


La tarde de ese sábado 20 de abril las nubes se desplazaban monótonamente cubriendo totalmente el cielo de aquel lugar situado en la frontera de los dos grandes estados alemanes. No llovía y el termómetro marcaba 7º. Klara Pölz dio a luz a un niño de cabello oscuro y ojos azules. Las primeras personas que le vieron fueron la comadrona Franziska Pointecker y Johanna Pölz, una hermana soltera de Klara Hitler. Dos días más tarde, es decir, el lunes de Pascua, a las 15:15, el sacerdote católico Ignaz Prost le bautiza, imponiéndole el nombre de Adolf.


En noviembre de 1898, cuando Adolf todavía no había cumplido los 10 años, su padre adquiere una casa en Leonding, en la ciudad austríaca de Linz, a la cual se traslada en febrero de 1899. Durante mucho tiempo esta fue considerada como “la casa paterna del Führer” y desde 1938 se convirtió en lugar de peregrinación, siendo visitada por miles de personas llegadas de todos los rincones del mundo, quienes escribieron sus nombres en el libro preparado al efecto.


Hitler conoció a dos hermanos: Edmund y Paula. El primero, Edmund Hitler, nació en 1894, y murió con cinco años víctima del sarampión el 2 de febrero de 1900. Paula Hitler nació en 1896 y murió en 1960.


En Linz, el joven Adolf descubre los relatos de la Historia antigua alemana como la conocida obra de Gustav Schwab, obras que le permiten descubrir el mundo mítico y misterioso. August Kubizek, su amigo de juventud se refiere así al mundo de las ideas del joven Adolf: “En su oposición con el mundo burgués que no tenía qué ofrecerle con su mentira y su falsa devoción, Hitler buscaba instintivamente su propio mundo y lo encontró en el Origen y los tiempos primeros del propio pueblo. Esta época largo tiempo ya desaparecida y cuyo conocimiento histórico es siempre incompleto, se convirtió en su interior apasionado en un presente lleno de sangre y vitalidad. Los sueños se convirtieron en realidades. Con su innata fantasía, que todo lo transformaba, se abrió paso hasta los albores del pueblo alemán, que consideraba como la más bella época. Se sumió con tal intensidad en esta época, de más de mil quinientos años de antigüedad, que yo mismo, que procedía de una vulgar existencia cotidiana, debía llevarme a veces las manos a la cabeza: ¿Vivía él, realmente entre los héroes de aquellos oscuros tiempos primitivos, de los que hablaba con tanta objetividad, como si vivieran todavía los bosques por los que vagábamos nosotros al anochecer?. ¿Era este incipiente siglo veinte, en que vivíamos nosotros, en realidad, un extraño e ingrato sueño para él?. Su manera de mezclar el sueño y la realidad y confundir sin reparos los milenios, me hacían temer a veces que mi amigo no podría encontrar un día el camino verdadero entre la confusión creada por él mismo. Esta continua e intensa relación con las viejas leyendas germanas creó en él una extraordinaria sensibilidad para comprender la obra de Richard Wagner...”.


Las óperas de Wagner inspiradas por el grandioso universo musical que generan vinculado a las antiguas leyendas nórdicas, llaman desde bien joven poderosamente la atención del joven idealista austríaco. Cuando Hitler ya había sido ungido Führer del Tercer Reich, August Kubizek, su amigo de juventud, recordaba así un frío atardecer de otoño...

“¡Fue el instante más impresionante vivido al lado de mi amigo! (...) Lo que más fuertemente ha quedado grabado de mi amistad con Adolf Hitler no son sus discursos ni tampoco sus ideas políticas sino aquella escena nocturna en el Freinberg. Con ello se había decidido de forma definitiva su destino. Es cierto que exteriormente se mantenía en su proyectada carrera artística, sin duda por consideración a su madre; pues para éste se aparecía ciertamente como un objetivo más concreto cuando decía que sería pintor artístico que si hubiera dicho: seré político. Sin embargo, la decisión de seguir por este camino tuvo lugar en esta hora solitaria en las alturas que rodean la ciudad de Linz. (...) Era un atardecer frío en que anochecía temprano. (...) Adolf esta en la calle con su abrigo negro, el sombrero hundido sobre la frente. Me hace una seña, con impaciencia. Esta noche se representa en el teatro Rienzi, una ópera de Richard Wagner, lo que nos tiene en una gran tensión”.

Ya en la representación de la ópera, en el teatro, Hitler y su amigo presencian cómo el pueblo de Roma es subyugado y sometido a la servidumbre y al deshonor por la altiva y cínica nobleza.


Entonces surge Rienzi, un hombre sencillo y desconocido, el liberador del pueblo torturado y dice:

“Pero si oís la llamada de la trompeta

resonando en su prolongado sonido,

despertad entonces, acudid todos aquí:

¡Yo anuncio la libertad a los hijos de Roma!”


En un audaz golpe de mano Rienzi libera Roma pero acabará siendo traicionado por sus propios seguidores quienes acaban asesinándolo.

En la conjura para asesinarle, los nobles dicen:

“¿El populacho? ¡Bah!

Rienzi es quien hizo de ellos caballeros,

¡quitadles a Rienzi, y será lo mismo que era antes!”.


La chusma, excitada por los mismos poderosos que abusan de ella y la oprimen, se lanza contra quien pretendía liberarla: Rienzi. Entonces, este se dirige una vez más a la masa diciéndola:

“¡Pensad! ¿Quién os hizo grandes y libres?

¿No recordáis ya el júbilo,

con el que me acogisteis entonces,

cuando os di la paz y la libertad?”.


Mas ya nadie le escucha. De sus propias filas salen los traidores y antes de que las llamas hagan presa en él maldice al pueblo por el que vivió y combatió:

“¿Cómo? ¿Es esta Roma?

¡Miserables! ¡Indignos de este nombre,

el último romano os maldice!

¡Maldita. destruida sea esta ciudad!

¡Cae y púdrete, Roma!

¡Así lo quiere tu pueblo degenerado!”


Conmovidos tras presenciar la caída de Rienzi los dos amigos abandonan el teatro. Es media noche y la fría y húmeda niebla abraza las estrechas callejuelas del centro. Hitler camina serio y concentrado en sí mismo, las manos profundamente hundidas en los bolsillos del abrigo. Se dirigen hacia las afueras de la ciudad. Generalmente tras asistir a una representación de ópera, Hitler empezaba a hablar y juzgar agudamente la obra, pero en este caso guarda silencio largo tiempo. Sorprendido por esta actitud, su amigo Kubizek le pregunta por su parecer sobre la obra. Entonces Adolf le mira extrañado y casi con hostilidad le dice:

-“¡Calla!” –Grita hoscamente.


Los dos amigos se dirigen a las afueras de la ciudad hacia las alturas del monte Freinberg. Hitler camina ensimismado delante de Kubizek, quien empieza a sentir un ambiente que le mueve a inquietud. Hitler lleva el cuello del abrigo levantado y parece más pálido que de costumbre. Siguiendo el camino, atraviesan por diversos prados dejando atrás la niebla gravitando sobre la ciudad como una masa abstracta.


“¿Dónde quieres ir?” –quiere preguntar Kubizek, pero la seriedad de su amigo le evita hacer la pregunta. Entonces Kubizek continúa el relato de lo acontecido aquella noche:

“Como impulsado por un poder invisible, Adolf asciende hasta la cumbre del Freinberg. Ahora puedo ver que no estamos en la soledad y la obscuridad: pues sobre nuestras cabezas brillan las estrellas.

Adolf está frente a mí. Toma mis dos manos y las sostiene firmemente. Es éste un gesto que no había conocido hasta entonces en él. En la presión de sus manos puedo darme cuenta de lo profundo de su emoción. Sus ojos resplandecen de entusiasmo. Las palabras no salen con la fluidez acostumbrada de su boca, sino que suenan rudas y roncas. En su voz puedo percibir cuán profundamente le ha afectado esta vivencia.

Lentamente va expresando lo que le oprime. Las palabras fluyen más fácilmente. Nunca hasta entonces, ni tampoco después he oído hablar a Adolf Hitler como en esta hora, en la que estando tan solos bajo las estrellas, parecíamos las únicas criaturas de este mundo.

Me es imposible reproducir exactamente las palabras de mi amigo en esta hora.

En esos momentos me llama la atención algo extraordinario, que no había observado jamás en él: al hablarme lleno de entusiasmo, parece como si fuera otro Yo el que habla por su boca, que le conmueve a él mismo tanto como a mí. Pero no es, como suele decirse, que un orador es arrastrado por sus propias palabras. Al contrario, tengo más bien la sensación de que él mismo vive con asombro y emoción incluso lo que con fuerza elemental surge de su interior. No me atrevo a ofrecer ningún juicio sobre esta observación. Pero es como un estado de éxtasis, un estado de total arrobamiento, en el que lo que vivido en Rienzi, sin citar directamente este ejemplo y modelo, lo sitúa en una genial escena, más adecuada a él, aun cuando en modo alguno como una simple copia de Rienzi. (...) En imágenes geniales, arrebatadoras, desarrolla ante mí su futuro y el de su pueblo.

Hasta entonces había estado yo convencido de que mi amigo quería llegar a ser artista, pintor, para más exactitud, o tal vez también maestro de obras o arquitecto. (...) Ahora, sin embargo, habla de una misión, que recibirá un día del pueblo, para liberarlo de su servidumbre y llevarlo a las alturas de la libertad. (...) El silencio sigue a sus palabras. Descendemos de nuevo hacia la ciudad. De las torres llega hasta nosotros la hora tercera de la mañana. Nos separamos delante de mi casa. Adolf me estrecha la mano en señal de despedida. Veo, asombrado, que no se dirige en dirección a la ciudad, camino de su casa, sino de nuevo hacia la montaña.

-¿Adónde quieres ir? –Le pregunto asombrado.

Brevemente replica:

-¡Quiero estar sólo!.

Le sigo aún largo tiempo con la mirada, envuelto en su obscuro abrigo, descendiendo sólo por las calles nocturnas y desiertas”.


Treinta años más tarde, en 1939, Hitler y Kubizek se encontraron en casa de la señora Wagner en Bayreuth. En la reunión el Führer dirigiéndose a la señora Wagner, afirma Kubizek, relató aquella escena vivida en Linz, tras lo cual dijo gravemente:

- “En aquella hora empezó”.


Aquellos años en los que el joven Adolf descubría la magia del mundo del mito y el misterio en las gloriosas evocaciones musicales de Wagner y otros autores germanos, le marcaron igualmente por la dura realidad cotidiana de este mundo.


En enero de 1903 muere su padre, cuando el joven Adolf apenas tiene 13 años y su madre muere el 21 de diciembre de 1907 a consecuencia de una larga enfermedad. A tan temprana edad, Hitler y su hermana Paula quedaron huérfanos de padre y madre.


Si bien en mayo y junio de 1906 Hitler se había hospedado por primera vez en Viena, será tras la muerte de su madre y después de arreglar todo lo relacionado con la herencia cuando Hitler se traslade definitivamente a Viena. a la Stumpergrasse 29 con su amigo August Kubizek.


Cuando Kubizek ha de cumplir con el servicio militar obligatorio, Hitler cambia de domicilio, pasando a vivir en varias residencias de la capital austríaca. Durante este tiempo trabaja ocasionalmente de peón en la construcción y dibuja, pinta cuadros, carteles de publicidad y propaganda, proyecta edificios y ejecuta relieves en paredes. Reinhold Hanisch se encargaba de venderle los cuadros hasta que Adolf le denunció por estafa.


Al romper con Hanisch, Hitler se dedica a vender sus propios trabajos. Solía trabajar por las mañanas; pinta un cuadro al día y los vende por la noche, entregándoselos él mismo a sus clientes (mecenas judíos, profesores y comerciantes).


Los cuadros le proporcionan el suficiente dinero como para permitirle renunciar a favor de su hermana Paula, en mayo de 1911, a la pensión de orfandad a la que tenía derecho hasta abril de 1913.


El 24 de mayo de 1913, Hitler abandona Viena y marcha a Munich, donde alquila una habitación en casa de un sastre y comerciante llamado Josef Popp. En este domicilio vivirá hasta el comienzo de la guerra.


El 1 de agosto de 1914 empieza la primera guerra mundial y el 16 del mismo mes, Hitler se presenta voluntario en el regimiento de infantería 16.



La Primera Guerra Mundial

Según se ha podido comprobar, Hitler fue un soldado valiente y cauteloso que mereció las alabanzas de varios jefes, además de un buen camarada. Sus enemigos políticos de la época de Weimar extendieron el rumor –repetido obsesivamente después de 1945– de que habría llevado injustamente la Cruz de Hierro de Primera Clase. Al respecto de esta condecoración, Hitler escribió desde el frente una carta de cuatro páginas a Josef Popp en la que entre otras cosas decía:

“...Me ascendieron a cabo y milagrosamente conseguí salir sin un rasguño; después de tres días de descanso seguimos avanzando, luchamos en Messines y Wytschaete. Allí atacamos dos veces, pero las cosas eran más difíciles cada vez. En mi compañía sólo quedaban ya 42 hombres y en la undécima, 17. Afortunadamente, llegaron tres transportes con 1.200 hombres de reserva. en el segundo combate ya me propusieron para la Cruz de Hierro. Nuestro capital cayó gravemente herido ese mismo día y el asunto de las condecoraciones se enfrió. en compensación fui nombrado enlace de la Plana Mayor, especialmente durante los combates. Desde entonces puedo decir que arriesgo la vida todos los días, y que en más de una ocasión he visto la muerte frente a mí. El propio Teniente Coronel Engelhardt me propuso de nuevo para la Cruz de Hierro.


Pero ese mismo día también él cayó herido. Era el segundo oficial que mandaba nuestro regimiento, pues el primero murió al tercer día de entrar en combate. Su ayudante, Eichelsdörfer, volvió a proponerme y, por fin, ayer dos de diciembre, obtuve la Cruz de Hierro. Fue el día más feliz de mi vida. La mayoría de mis camaradas que también se la habían ganado están muertos. Le ruego, estimado Sr. Popp, tenga la amabilidad de guardarme el periódico en el que venga la concesión de dicho galardón. Me gustaría conservarlo como recuerdo si Dios me permite seguir viviendo”. Al final de la carta se despide con estas palabras: “Pienso en Munich a menudo y especialmente en Vd., estimado Sr. Popp... A veces me invade una gran nostalgia. Voy a terminar ya esta carta rogándole disculpe mi retraso en escribir; la culpa la tuvo la Cruz de Hierro”.


Janet Flanner, un periodista de los años 30 publicaba una entrevista concedida por Hitler en la que este relataba una experiencia vivida durante las mortíferas batallas de la Primera Guerra Mundial, cuando se hallaba en una trinchera con varios camaradas: “repentinamente pareció que una voz me decía: ¡Levántate y vete de donde estás!. La voz era tan clara e insistente que automáticamente obedecí, como si se tratara de una orden militar. De inmediato me puse en pie y caminé unos veinte metros a través de la trinchera. Tras de lo cual me senté para continuar comiendo, con la mente de nuevo en calma. Al instante de haber hecho lo que la voz me indicaba, desde el lugar de la trinchera que acaba de abandonar, llegó un destello y un estampido ensordecedor. Era un obús perdido que había estallado en medio del grupo donde había estado sentado anteriormente. Todos los camaradas ahí presentes murieron”.


Tras cuatro años de guerra y terribles batallas en los frentes occidentales del Reich, principalmente en Flandes, Alsacia y Francia, el cuatro de agosto de 1918 Hitler es Distinguido con la Cruz de Hierro de Primera Clase.


El 15 de octubre del mismo año sufre un envenenamiento ocular por gas en La Montagne, siéndole dados los primeros auxilios en el hospital bávaro de campaña de Oudenaarde. Hasta mediados de noviembre permanece en el hospital prusiano de Pasewalk, siendo dado de alta el 21 de noviembre.


Pero el 7 de noviembre de ese año de 1918, Alemania capitulaba cuando todos los frentes bélicos se hallaban fuera de sus fronteras. Es decir, la capitulación alemana no se debió a una derrota militar sino exclusivamente a la traición llevada a cabo desde dentro por políticos “alemanes” vendidos al enemigo de la nación.


El valor y la camaradería militar de Adolf Hitler están perfectamente documentados. En la primavera de 1922, es decir, en una época en la que no existía interés personal alguno en ensalzar a Hitler, el teniente coronel Lüneschloss, el general de brigada Friedrich Petz, el coronel Spatny, antiguo comandante del Regimiento de Infantería nº 16, y un caballero de la Orden de Maximiliano José, el teniente coronel Anton Freiherr von Tubeuf, antiguo batidor y ciclista de un regimiento, coincidieron en describir a Hitler como un soldado valeroso, dispuesto al sacrificio, de gran sangre fría y de carácter intrépido. Lüneschloss, por ejemplo, declaró lo siguiente: “Jamás rehusó un servicio; siempre estaba dispuesto a cumplir las órdenes que fueran, incluso las que nunca hubiéramos confiado a otros asistentes”. Petz manifestó: “Hitler... poseía una inteligencia muy despierta y una gran fortaleza física. El arrojo personal y el valor con que se enfrentaba a las situaciones más peligrosas y a los combates más sangrientos son dignos de mención”. El 20 de marzo de 1922 Spatny recordaba lo siguiente: “La estrecha e inestable línea de batalla (Norte de Francia, Bélgica) en la que se encontraba el Regimiento exigía a todos sus componentes un enorme sacrificio y un enorme valor individual. En este aspecto, Hitler constituía un ejemplo único para todos sus compañeros. Su valor personal y su conducta ejemplar en todas las situaciones ejercían una gran influencia entre sus camaradas, lo que, además de sus virtudes personales, hizo que tanto sus superiores como sus iguales le tuvieran en gran estima”. Von Tubeuf, que fue quien le concedió la Cruz de Hierro de Primera Clase, también hizo una descripción semejante a la de sus compañeros: “Infatigable y siempre dispuesto a cumplir cualquier servicio; no había ninguna situación, por peligrosa que fuera, a la que no se presentara voluntario; contínuamente estaba dispuesto a sacrificarse por los demás y por su Patria. De todos los soldados, fue con él con quien tuve más trato, incluso en el plano humano; me gustaba mantener con él conversaciones privadas en las que ponía de manifiesto el gran amor que sentía por su Patria y durante las cuales me exponía todas sus teorías, fruto de una profunda reflexión”. En la propuesta que el teniente coronel barón von Godin dirigió el 31 de julio de 1918 a la 12ª Brigadade Infantería, decía lo siguiente: “Tanto en los combates de posición como en guerra abierta ha demostrado ser un enlace de gran sangre fría y enorme valor, siempre dispuesto a llevar las órdenes donde fuera, incluso en las situaciones más peligrosas y sin miedo a arriesgar la vida. Cuando en los combates más duros quedaban interrumpidas todas las comunicaciones, Hitler, soldado infatigable y sacrificado, se encargaba de que las órdenes más importantes llegaran a todos los puntos. Fue condecorado el 02.12.1914 con la Cruz de Hierro de Segunda Clase por el valeroso comportamiento demostrado en la batalla de Wytschaete. Personalmente, creo que reúne los meritos suficientes para ser galardonado con la Cruz de Hierro de Primera Clase”.

Tomado del texto escrito por: Ignacio Ondargáin /NACIONALSOCIALISMO.

Historia y Mitos CAPÍTULO VII.